23 febrero 2005

Cambalache

Cuando era pequeño mi padre me decía que el tango guarda la esencia de la sabiduría popular, es como la universidad de la calle. Aunque yo no le hacía ni caso, con el tiempo he sabido apreciarlo y ahora me gusta mucho. Y es que las letras cuentan verdades como puños, de plena vigencia en el siglo XXI.



¡Siglo veinte, cambalache, problemático y febril!...
El que no llora no mama y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás! ¡Dale que va!
¡Que allá en el horno nos vamo a encontrar!
¡No pienses más, sentate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao!
Si es lo mismo el que labura noche y día como un buey,
que el que vive de las minas, que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...