27 mayo 2012

De cooperativas, hipotecas e incertidumbres

Llevamos la contraria y yo en la Cooperativa desde el año 2003. Nueve añitos de nada. Nueve años aportando pasta (al principio poco, ahora mucho más) para conseguir un piso "barato" en la ciudad en la que he vivido más de la mitad de mi vida. La construcción por fin está prácticamente terminada y queda poco para mudarnos, pero queda el examen final, la revalida definitiva, llega ... la puta hipoteca.

Recapitulemos un momento antes de entrar en detalles. En 2003 eran otros tiempos, está claro. La época de la burbuja inmobiliaria estaba en su máximo esplendor y las millonadas que te pedían por un piso normal no nos las podíamos permitir. En aquella época los bancos casi regalaban hipotecas alegremente, y la gente se hipotecaba. Todo era más fácil, todo era más ilusionante. No solo la casa, te daba para amueblarla y si apurabas un poquito al del banco incluso para un coche. Pedirte te pedían nómina, claro, pero no mucho más. En algunos casos ni siquiera contrato fijo. Hipotecas a 40 años y adelante con los faroles, y si no puedo pagarla en un futuro, pues bueno, ya veríamos ...

Yo, no se si por suerte o por desgracia visto con la perspectiva actual (yo diría que por suerte), no podía entrar en esa dinámica, porque después de unos años donde equivoqué mi futuro (vinculándolo a hacer un doctorado y a quedarme de investigador o profesor en la universidad pero la cosa se torció), me encontré a los 30 años en la calle, sin experiencia laboral en la empresa privada y sin capacidad para endeudarme. Empezaba de cero (ya he dicho alguna vez que yo llego a casi todo con 10 años de retraso).

El caso es que, si quería tener un techo propio, la cooperativa era la solución, dos o tres años de rodaje en mi nuevo trabajo hasta que me asentara y pudiera acceder al ansiado piso sin hacer grandes desembolsos al principio. Pero lo que pensaba que serían tres, cuatro o a lo sumo cinco años para acabar los pisos, se convirtieron en nueve. Yo ya sabia donde me metía, sabía que el piso iba a tardar mucho, pero ni remotamente pensé que tanto. Una serie de barreras burocráticas, de casualidades, de mala suerte y de mala baba de los políticos de turno, retrasaron todo un montón. Con la cooperativa ningún problema, los que lo llevan son de mi máxima confianza y lo han hecho perfecto, pero la realidad es que el piso lo entregarán nueve años después.

Y lo malo de entregarlo nueve años después, sin entrar mucho en los costes de oportunidad -que daría para otro post-, es que ahora las cosas no son como antes. Lo que antes era un piso barato ahora no lo es tanto porque el mercado se ha ajustado y pisos del precio que nos va a salir el nuestro (casi a precio de coste) la verdad es que sí lo puedes encontrar fácilmente en el mercado. Pero lo peor es que conseguir financiarlo se ha convertido en una tarea muy complicada. Hoy en día ningún banco da ni una puñetera hipoteca, y las que dan, como las nuestras, nos va a costar sangre, sudor y lágrimas. Pero ya no hay vuelta atrás.

Nos quedan aproximadamente tres cuartos de piso por pagar. Tampoco es que sea demasiada hipoteca, pero el banco está muy muy exigente. Nos han pedido ochocientos papeles y, pese a no ganar mal y mi nivel de endeudamiento no ser excesivo ni mucho menos, están poniendo en duda la viabilidad de la operación. Incluso con el reciente trabajo que ha encontrado la contraria tampoco nos servirá demasiado porque es muy reciente. Por no hablar de los gastos que rodean a la hipoteca, entre los que destaca un escandaloso seguro de vida de prima única de mucho dinero que, a más a más, por ser gordo, zurdo, y tener 40 tacos, incluso se va a incrementar (todavía no lo hemos cerrado). La Cooperativa nos tiene que devolver un dinero, pero ese pastizal hay que tenerlo disponible el día de la firma, así que si por lo que sea no nos lo devuelve antes, problemas. Ya hemos entregado todos los papeles y estamos a la espera de respuesta. Van a ser días de incertidumbre y de nervios.

Y sí, es lo que os estáis imaginando. El banco con el que la cooperativa financió la construcción y con el que tenemos que subrogarnos los cooperativistas es ese banco tan famoso del que todo el mundo habla últimamente.

Que no nos pase na ...

PD: Eran habituales mis paseos para ver los pisos nuevos sacando al perrón. He dejado de ir hasta que nos den la respuesta definitiva.



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2 Comments:

At 27/5/12 21:30, Anonymous Anónimo said...

Jefe, me recuerda mucho a mi historia hipotequil, qué suplicio! Muchas veces me he preguntado si volvería a meterme en este fregado y lo tengo claro: NO. Aunque me gusta mucho mi casa, prefiero la vida de alquiler libre como el viento.

Suerte!!

 
At 27/5/12 22:12, Blogger gratis total said...

y cuando este verano estés con tu cervecita en la terraza? paciencia!!!

 

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