21 agosto 2008

20 días de asilvestramiento

Ante el ultimatum a la tierra de la Sra. Bedel, no me ha quedado más remedio. Tras 20 días de asilvestramiento voluntario, acabo de proceder a afeitarme la barba y me ha quedado la piel más suave que el culito de un bebé.

Con los trastos de matar, a la sazón unas Gillette Fusion y abundante crema de afeitar, he procedido a la operación dentro de la ducha (una de mis manías) y luego he rematado la faena con el after shave de Nivea Bálsamo de toda la vida. Uno, que es animal de costumbres.

A parte de que la Sra. Bedel ya no me quisiera dar besitos (que en si mismo ya es más que suficiente para abandonar el asilvestramiento), la verdad es que pensaba aguantar hasta el fatídico domingo previo a la vuelta al trabajo, pero el solo hecho de pensar en ello y la asfixia que más que presumiblemente voy a tener ese día, me ha hecho adelantar la jugada porque me iba a dar mucha pereza afeitarme asfixiado.

Las vacaciones avanzan peligrosamente. Cada vez queda menos ...

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27 octubre 2007

Afeitado húmedo versus seco

A raiz del regalo de la señora Bedel de las navidades pasadas, una fantástica afeitadora eléctrica, he estado afeitándome en seco casi durante un año e intentando amortizar la inversión y buscar beneficios. Pero la cabra siempre tira al monte y, más por practicidad que por querencia, he vuelto a mis viejas costumbres de afeitado húmedo con las clásicas Gillette Blue II desechables de toda la vida.


Y es que una afeitadora eléctrica tiene algunas ventajas, reconozcámoslo, pero también algunos inconvenientes, y a mí los segundos me pesan más que las primeras. Sobre todo valoro mucho de las desechables su no mantenimiento (me sacaba de quicio limpiar la eléctrica) y el hecho cierto, que ya argumentaba Eduardo Blanco a Ricardo Darín en "El hijo de la novia": "¿Vos no te afeitás en la ducha?. Es bárbaro, se te abren los poros ...".

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