De palizones y jornadas intensivas
Se supone que hoy empezaba en mi curro ese invento del estado del bienestar laboral que los países medianamente serios tienen durante todo el año, esa panacea de la productividad y la conciliación con la vida familiar y con tu cada vez más escaso ocio. Sí, hablo de la jornada intensiva. De 8 a 3 para ser más exactos. Todo son ventajas. Más productividad, más aprovechamiento de tu tiempo, ahorras dinero en la comida, la empresa ahorra dinero en suministros. Me gusta la jornada intensiva. De momento la tengo hasta septiembre, no me puedo quejar, aunque por las cosas raras que tiene mi curro, los viernes tengo que trabajar por la tarde. No preguntéis.

¿Y por que he empezado el párrafo anterior con "se supone"?. Pues porqué hoy, primer día de disfrute, no he podido hacer la jornada intensiva. Sí, he entrado a las 8:00, pero de salir a las 15:00h nanai de la china. De hecho, he salido casi a las 20:00h parando solamente media hora para comer. Vamos, que he estado currando sin levantar la vista de los números casi 12 horas. Un palizón. Otro más. No llego a los deadlines y no me queda otra. Eso sí, mi compañera, al igual que otros que curran en mi cliente, salían a las 15:01 por la puerta.
A veces pienso que soy un ciervo total. La diferencia entre vivir de puta madre y vivir asfixiado no deberían ser unos cuantos euros más al mes. Rectifico, muy pocos euros más al mes. O los otros son muy listos, o yo soy muy gilipollas, o las dos cosas ... Cualquier día de estos me hago ordenanza ...
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