09 junio 2011

40 de mayo

Dicen que hasta el 40 de mayo no hay que quitarse el sayo. Y que razón tiene el refranero popular, porque estos últimos días está haciendo un tiempo de lo más desapacible: Tormentazos (el del otro día fue espectacular), lluvias, fresco y nubes, muchas nubes. Parece marzo y no junio. Y también anda desapacible mi circunstancia laboral, ese via crucis particular de mes de junio que estoy soportando con grandes dosis de estoicismo y de esfuerzo. De momento la jornada continua casi ni la estoy oliendo. El jueves pasado y gracias. Y así seguirá siendo todo lo que queda de mes y seguramente buena parte de julio. Espero que cuando el tiempo se arregle, mi devenir laboral mejore, porque esto no es vida compañer@s del metal ...



Etiquetas: , , , ,

29 julio 2007

Tormenta de verano

¿Algun meteorólogo, estudioso del tema o no, puede decirme porqué después de una tormenta de verano hace más calor que antes de que la tormenta comenzara? Dios que calor.



Etiquetas: , ,

23 mayo 2007

Granizada tremenda

Hacía muchos muchos años que el que suscribe no vivía una granizada tan espectacular como la de ayer por la noche. No me pilló en la calle de puro milagro, y menos mal, porque el granizo caído ayer en la zona norte de la meseta, no más de cinco minutos pero con una intensidad bestial, fue como aquellas canicas gordas que de pequeños llamabamos bolones y que costaban mucho ganar en los torneos de guá del descampado de al lado de tu casa.



Esto del cambio climático, es lo que tiene.
<

Etiquetas: , , , ,

07 abril 2007

La lluvia taciturna

Hoy ha caído en el centro de la meseta lo que no está en los escritos. Toda la tarde lloviendo a saco, con puntual granizada incluida. Me encantan las tardes grises, oscuras y plomizas, esas tardes tormentosas que parece que se cae el cielo, si puede ser con aparato eléctrico, mejor. Lo siento por los que estén de vacaciones, pero que le voy a hacer, me gustan.



Esas tardes que después de llover huele a tierra mojada, que miras por la ventana y la realidad se deforma por las gotas de agua en el cristal, que das gracias de tener un techo donde guarecerte mientras te tomas un nesquick calentito. Esas tardes que la lluvia en sí misma es algo digno de ver.

Y como siempre digo en estos casos, siempre te queda el vidrio empañado, ese vidrio mojado donde puedes escribir su nombre sin darte cuenta ...

Etiquetas: , , ,