Desconectando
Hoy es día de asueto y mañana es fiesta en la capital del reino. Días propicios para la desconexión del trabajo, si bien no será así del todo, porque aunque hoy descanse, mañana trabajaré en casa para poder entregar unos informes el jueves, pero hoy será día de relax total. Así lo he decidido.
Pero no era la desconexión laboral la idea que quería transmitir esta vez. De eso tenéis bastantes posts en el histórico. Hoy quería escribir de otra cosa. La verdad es que llevo unos días rarunos, de mucho reflexionar sobre mi momento vital, sobre donde estoy, sobre lo divino y lo humano, sobre que espero de este invento llamado existencia, sobre los retos del futuro y sobre la eterna pregunta, "Que carajo hago yo aquí?".
Más allá de otras consideraciones en las que tampoco entraré de momento, lo que si está pasando es que estoy desconectando. Estoy desconectando de mi letargo, de mi abulia, de mi deriva desencantada. Estoy viendo que no solo hay blanco o negro, sino que hay grises e incluso colores. Estoy comenzando a darme cuenta que determinados modus vivendi, determinadas situaciones de autocompadecimiento, determinadas posturas desencantadas no me benefician en absoluto. Hay que romper con la zona de falsa comodidad. Hay que arriesgarse un poco más. Hay que dar dos pasos atrás para ver con distancia dos pasos adelante. Hay que ilusionarse un poquito. Y afrontar las situaciones con otra dinámica. He tenido algunos bajones de ánimo que no me puedo permitir. Ni por los que me rodean, ni por mí mismo.
Estoy en un momento de catarsis, como cuando desconectan a Neo de Matrix. Es traumático y doloroso, pero es absolutamente necesario para ver las cosas desde otro punto de vista. Costará, pero una vez que eliges la pastilla roja, ya no hay vuelta atrás ...
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