04 agosto 2011

Haciendo las maletas

Nos vamos próximamente de vacaciones. Al sur de la piel de toro. Cómo diría el anuncio, "todos necesitamos un poco de sur para no perder el norte". Necesitamos desconexión, necesitamos salir de los madriles, necesitamos cambiar de aires, necesitamos unos días sin pensar en lo de siempre, necesitamos olvidar rutinas. Hay que cargar pilas y llevamos el nivel casi a cero.


Y es por eso que no me conectaré en estos días al dospuntocerismo ni tampoco postearé. Es una abstinencia buscada. No tengo conexión 3G en el móvil y solo dependeré de Wifis abiertas, así que, como tampoco me llevo portátil, pues si me conecto por ahí será poco tiempo, algo muy casual. La idea es no conectarse, ya me conecto el resto del año todos los días en modo intensivo. Casí mejor para vosotr@s, querídos acólitos y desencantomaníacas, así os dejo en paz unos días :-).

Lo dicho, me voy a hacer la maleta, que como siempre en estos casos sigue una rutina específica de listas de cosas para llevar y colocación predeterminada. Para estas lides, el orden no se pierde ni en vacaciones. Estresan un poquito los preparativos, pero bueno, ya he ido a comprar casi todo y el único problema es que he dejado la tarjeta de crédito tiritando. En fin, una vez al año no suele hacer daño.

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21 marzo 2010

La Coca Cola y las dietas

En mis épocas de dieta, que con cálculos aproximados han sido la mitad de mi existencia, siempre me ha costado mucho el tema de la Coca Cola. Es bien sabido que, presuntamente, los inventores de este brebaje tan famoso le pusieron algo en su secretísima fórmula para que sea adictiva, y conmigo los efectos han funcionado siempre extraordinariamente bien. Yo siempre he dicho que era la principal droga blanda legal del Siglo XX, por la ansiedad que te produce la abstinencia.


La verdad es que he tenido épocas de consumo de todos los colores, desde el "ni probarla" en épocas de dieta, a solo mezclarla con bebidas espirituosas, a un par de latas al día o a la botella grande todos los días. Y con picos y valles, la he tomado intermitentemente casi toda mi vida desde que tengo uso de razón.

No entro en si es nociva o no, hay mucha información por ahí y leyendas urbanas para aburrir sobre sus supuestos efectos perniciosos, pero lo que está claro es que engorda mucho. Sus variantes light, Zero, o sin cafeina, podrán ser un sustitutivo en algunas personas, no lo niego, pero vamos, una Coca Cola normal comparada con una Zero sin cafeina se parecen lo mismo que un pulpo a una oveja.

Ahora estoy en una etapa de abstinencia total. Como siempre, la primera semana es muy dura y luego te vas acostumbrando, aunque hay que estar alerta porque puedes recaer en cualquier momento. Ya he pasado tres pruebas muy duras, a saber, ir a comprar y no meter un pack en el carro, comprar para la Sra. Bedel (un caprichito por lo del tobillo) y tener una lata para mí en la mesa y no beberla, y desechar sustitutivos gaseosos varios, que al final acaba siendo el mismo perro con distinto collar.

Los que estáis en una dinámica parecida me entenderéis. Únete, no nos mires.

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