Sentir... que es un soplo la vida,
que veinte años no es nada,
que febril la mirada
errante en la sombras
te busca y te nombra ...
Parafraseando al gran Carlitos Gardel, parece que fue ayer, ese 21 de mayo de 2004 víspera de boda real, cuando me decidí a abrir esta pequeña, insignificante y modesta bitácora personal llamada La Belleza del Desencanto. Mi primer post avanzaba la idea del proyecto, escribir por el puro placer de hacerlo, sin ninguna atadura pero con cierto ánimo de continuidad y ritmo de publicación más o menos diario. Y a fé que, después de 3.316 entradas (una media 1,3 posts/día), podemos decir que seguimos en la brecha, pese a algunos últimos achaques de ánimo, que aunque ya son marca de la casa, confirman que quiero seguir adelante, que me resisto a abandonar el blog.
Gardel decía que la vida es un soplo, y tiene mucha razón. Pasa muy deprisa, me parece increible que lleve 7 años escribiendo en La Belleza. Y mucha culpa de querer seguir os lo debo también a tod@s vosotr@s, querídos acólitos y desencantomaníac@s, a todos los que me leéis, los que me comentáis aquí o en las redes sociales, a mis amigos reales presenciales y virtuales (todos sois reales), a ese ecosistema de neuronas que se mueve alrededor de este mundo desencantado y bello a la vez.
Para todos vosotros, simplemente Gracias por estar ahí. Mañana más y mejor.
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