29 agosto 2013

Kedada en Marbella (II)

Segundo y último post dedicado a la Kedada relámpago en Marbella de mediados de agosto, y de la que escribí hace unos días la primera parte.

El segundo día de Kedada lo dedicamos en exclusiva, y nunca mejor dicho, al entorno de Puerto Banús.


Cómo podréis suponer, es un lugar muy particular. La quintaesencia del pijerío patrio, mucho postureo, mucho cochazo, mucho turista extranjero con la billetera floja, mucho de todo. Si se me apura incluso algo grotesco en algunos modos y no pocas maneras, en la exposición pública y sin tapujos del vil metal, en la ostentación sin ningún tipo de complejo. Estoy seguro, y me consta, que hay de todo, hay gente normal que, si bien tiene un estatus alto, vive o veranea ahí pero no entra en este colectivo. Y luego también hay mucho friki con pasta que le gusta demostrarlo. Es un sitio sin duda muy curioso, de contrastes.


Empezamos la visita dejando el coche en un parking público, ya que no había ni un solo sitio de aparcamiento libre en la calle. En este lugar aprendes rápido que todo cuesta dinero, y no poco. Cómo íbamos en plan low cost, pues esas cosas se miran. Enseguida te das cuenta que estás en otro mundo. Los cochazos los ves por todos los lados, y las tiendas caras, también. Del personal, no hace falta que os diga nada.


Cómo estábamos sin desayunar paramos en una terraza de la plaza Antonio Banderas a asentar el estómago. Después de avituallarnos, enfilamos directamente al puerto, con la playa a la izquierda del paseo marítimo. La Playa tenía muy buena pinta y sacamos un montón de fotos, aunque no hubo tiempo de darse un chapuzón. Llegamos también al faro de Marbella, donde las vistas de la playa y el mar eran espectaculares. Luego fuimos directamente al puerto, con un sol de justicia ya que eran prácticamente las 2 de la tarde. Ahí evidentemente cayeron las típicas fotos con el yate de turno al fondo. Son ineludibles :-).


Para cerrar la visita, fuimos a la calle de las tiendas caras, que da justo al propio puerto. No paramos de ver cochazos y la verdad es que son muy pintorescas. En una de ellas, una tienda de relojes, entraron mis compis de kedada a curiosear y a comprarse un reloj y yo, que estaba en ese momento en el escaparate, con aire acondicionado alli tranquilito, entré también a ayudar en la decisión. De repente el empleado morenito, vestido cómo si fuera a una fiesta, va y me saca una silla para que me siente. Solo faltó el Cava para que me sintiera cómo Julia Roberts en Pretty Woman.


Tras acabar el paseo nos fuimos a comer posiblemente al restaurante más barato de Puerto Banús #ahílodejo :-P, y luego rematamos con el obligatorio Häagen Dazs, antes de emprender la vuelta. Tras unas cuantas horas de coche, con parada técnica incluida a mitad de trayecto para una improvisada Kedada con más gente, llegamos de madrugada a casa. Fue un viaje cortito y una pequeña paliza de coche, pero nos lo pasamos muy bien, desconectamos un par de días e hicimos algo diferente, que era lo que se pretendía.

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19 agosto 2013

Kedada en Marbella (I)

Estuve la semana pasada un par de días de Kedada relámpago en Marbella, esa bella localidad del litoral malagueño, famosa población de la jet y pijerío patrio (aunque ha vivido épocas mucho mejores en este sentido), que en los noventa también fue conocida por las chorizadas de politicuchos y especuladores de todo pelaje y condición. Es, sin duda, una entorno de contrastes, a veces excesivo por la ostentosa y pelín grotesca demostración de riqueza que se respira en el ambiente, a veces sumamente atrayente por la belleza de su entorno, el casco histórico y sus lugares pintorescos. Un sitio curioso de visitar en cualquier caso.


Y allí que nos fuimos. Fue una paliza que nos metimos de coche, porque por esos avatares del destino hicimos escala en Murcia, pero mereció la pena, me sirvió para desconectar y cambiar de aires. Llegamos al hostal, que estaba justito al lado del mítico arco de la ciudad (el que sale siempre en los telediarios vamos), y con vistas al mar. Además salió baratito para ser Marbella y en las fechas en las que estamos, miel sobre hojuelas. Hacía calor húmedo bastante agobiante para un madrileño, pero la brisa marina aminoró mucho los efectos cuando caía la tarde.


Después de la necesaria ducha, salimos del hostal y, tras andar unos 10 minutos por una zona de concesionarios de coches de lujo (será por dinero), llegamos al puerto y al comienzo del paseo marítimo, ya poco antes de hacerse de noche. Fue un paseo la mar de agradable, y nunca mejor dicho, porque se estaba fenomenal y disfrutamos del ocaso con unas vistas preciosas de la puesta de sol en la playa marbellí. Sin estar petadísimo, el paseo marítimo estaba bastante concurrido. Cómo os podéis imaginar, tropecientos sitios de comida y bebida, chiringuitos y toda la parafernalia propia de estos lugares.


Llegamos, tras unos 20 minutos de paseo, a la Avenida del Mar y enfilamos para dirigirnos al casco histórico, atravesando el parque de la Alameda. Por supuesto contemplamos las famosas y polémicas esculturas atribuidas a Dalí instaladas en la época Gil. A mi me gustaron.


Tras cruzar la Avenida Ramón y Cajal, nos adentramos en el centro de Marbella, y en particular en su casco histórico. Serían las once de la noche y todas las tiendas estaban abiertas, una pasada. No eran tiendas al uso, eran tiendas muy enfocadas al entorno, vinotecas, tiendas de delicatessen, joyerías, tiendas de regalos curiosos, de ropa, frikadas variopintas, etc. También unas cuantas ermitas y pequeñas capillas con un encanto especial. Estuvimos callejeando sin rumbo fijo, paseando por unas callejuelas minúsculas, y disfrutando del ambiente y el entorno.


Y por supuesto muchas terrazas y muchos bares. Pasamos por plazas que estaban copadas por terrazas petadas de gente, a unos precios prohibitivos eso sí. Al final decidimos tapear para cenar en un sitio de precio ajustado y encontramos una mesa en una calle estrechísima pero ciertamente peculiar. Dentro del bar había actuación en directo, de unos tipos con micro y guitarra que tocaban "A lo Ketama", así que tuvimos música gratis.


En cuestión de famoseo apenas coincidimos con nadie. Solamente y de refilón, atisbamos a Lara Dibildos mientras cenábamos, lo cual es poco bagaje. Tras disfrutar de las viandas, y una vez cumplida la tradición de tomar el Häagen Dazs de rigor, típico de todas nuestras kedadas, seguimos el paseo por el Casco histórico un rato más.

Hubo alguna compra y volvimos al paseo marítimo, donde esperamos a más gente de la Kedada que habían ido a un concierto. Tras tomar algo más en un bar del paseo, se llegó a la conclusión de no seguir la marcha, ya que estábamos muy cansados del palizón y debíamos reservarnos para el día siguiente, que visitaríamos Puerto Banús. Pero eso lo contaremos en el próximo post, que me está quedando esto muy largo :-).

PD: Evidentemente hay muchas más fotos, incluso alguna donde se me ve el careto, pero si las queréis ver solo las publico en mi perfil de Facebook, que uno es muy suyo. También hay unas cuantas en Instagram. Si tenéis especial interés buscadlas. Si no somos amiguit@s del caralibro, pedidme que os añada y lo valoraremos :-P.

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