Practicante por obligación
No, no me refiero al credo católico, apostólico y romano, ojalá, me refiero a que todas las tardes cuando llego del trabajo tengo que pinchar una jeringuilla subcutanea de heparina en la barriga de la Sra. Bedel. Mi temor a las agujas medicinales es, como en la mayoría de la gente normal, intenso, pero una serie de factores se han conjurado para que acabe siendo practicante a tiempo parcial. El primer día lo pasé mal, ayer me costó un poco menos, y hoy ya le voy cogiendo el tranquillo. De todas maneras, sigue siendo algo desasosegador. No puedo evitar ponerme algo nervioso el momento del pinchacito. Por algo tengo vetadas todas las series de doctores y hospitales, pero cuando no quedan más bemoles, pues pinchacito que te crió. Supongo que la necesidad gana a la fobia.

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