De Gymkanas y maratones
Han pasado 9 días desde el accidente de la Sra. Bedel y ya ha vuelto a casa, ayer le dieron el alta. Lo que en un principio es claro síntoma de alegría, abandonar un hospital casi siempre lo es, enseguida se torna en ceños fruncidos, asfixias y dificultades cuando te das cuenta que valerse por sí mismo con una escayola y unas muletas no es nada fácil, por lo menos al principio.

Comenzamos la etapa 2, usease, pierna en alto y sin apoyar. No son para nada unas vacaciones pagadas para ella. El simple hecho de ir al baño se convierte en una auténtica Gymkana y los dolores deben ser curiosos. Además, la impotencia de la dependencia pasará su factura. Y para mí, en fín, sin comentarios. Los días laborables son una maratón y los fines de semana se convierten más que en un descanso en un no parar de hacer las cosas de casa que no te han dado tiempo a hacer en la semana. Osea, todas. Son las 19:30 y recién me puedo sentar un minuto a las teclas. Y lo peor no es, con todo, lo difícil que ha sido tomar la salida, lo peor es lo lejos que se ve la meta ...
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