07 agosto 2012

El verdadero comienzo de las vacaciones

Las vacaciones no comienzan realmente cuando sales de la oficina el último día de curro. Ese es el comienzo oficial, el momento subidón. Vale, mola y tal. Pero realmente te das cuenta que estás de vacaciones, y disfrutas mucho más la sensación, cuando llegan los primeros días laborables y te quedas en la cama, o bien, te levantas (malditos biorritmos) pero sin las prisas de irte a trabajar. Pones la cafetera para el primer café con la contraria antes de que ella se vaya a trabajar, enciendes el PC, lees la prensa, oyes la radio, ves la teletienda, comienzas un libro, tuiteas para dar ánimos al sufrido TL que sí que tiene que ir a trabajar, desayunas una o dos veces más, te vuelves a la cama, sales a la terraza o te quedas embobado 10 minutos mirando lontananza. También sacas al perrón con otros ritmos, sin prisas, sin cansancio, disfrutando del paseo.


En vacaciones da tiempo a hacer fotos como ésta.

Esos momentos certifican al 100% que estás de vacaciones. Todo el año currando como un cabrob para disfrutar esa sensación. Sí, tengo #mudanzabedel y posiblemente no vayamos a ningún sitio en Agosto. Pero ese disfrute diario de esas pequeñas cosas no me lo quita nadie. Voy a ello, con vuestro permiso :-).

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12 junio 2010

Sábados movidos

Últimamente mis sábados son muy movidos. De hecho creo que desde que la Sra. Bedel se accidentó y otras cositas que me han pasado últimamente no he tenido un fin de semana tranquilo, de esos que no haces absolutamente nada y vagueas sin más. Este tampoco será una excepción. Tengo cena de empresa y tengo que ir a por los arreglos de la ropa que voy a llevar (ya se sabe, ropa para gordos, arreglo seguro) y a por unos zapatos, amen de las tareas habituales de sacar al perrón, la compra, la casa, etc, etc. Solo pido un sábado tranquilo, para tirarme en el sofá todo el día y no hacer absolutamente nada, desconectar. ¿Es que pido demasiado? ...



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04 mayo 2008

Un domingo por la mañana

Último día del puente. Domingo. He dormido mal, lo cual tampoco es novedad. De hecho, he estado escuchando la radio desde las 6 AM y dando vueltas en la cama como una peonza. Ante la seguridad de que no volvería a conciliar el sueño, tocaba levantarse.

Es casi obsceno levantarse un domingo a las 7 AM, pero no sería tampoco la primera vez ni la segunda. Ya ni me preocupo por ello. La Sra. Bedel, que ha llegado casi cuando me he levantado (despedida de soltera de mi prima), duerme plácidamente. Con suerte, se levantará a la hora de comer. Ante la perspectiva de una mañana solitaria, comienzo mis rutinas de domingo, de manera cadenciosa, sin pensar. Poner agua al perrón, salir un rato al balcón a estirarme y respirar, hacerme el desayuno (Special-K con leche y un toque de Nesquik), encender la tele (había motos en directo en China) y planificar las tareas domésticas (que con casi toda seguridad se quedarán en eso, en el plan).

He sacado al perrón a eso de las 8 y tras comprar el periódico y el pan, he vuelto un rato a las teclas mientras veo en Zatto la carrera de Moto GP. Un domingo cualquiera. Tranquilo, para disfrutar. Para no pensar demasiado. Esta tarde-noche volverá mi amiga a visitarme, pero ahora que me quiten lo bailao.

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