11 junio 2011

Aquellos maravillosos años

Ya he comentado muchas veces en el blog mi famosa teoría de los Eventos. Por eso, cuando tengo uno, por lo inusual del acontecimiento, me anima bastante el fin de semana. Quedamos ya muy poco con los amiguetes de toda la vida, es difícil cerrar agendas, todo el mundo está muy ocupado, y las pocas ocasiones al año que se unen los astros para reunirnos hay que aprovecharlas. Así que llevamos casi dos semanas cruzando mails para cuadrar el treasunto. No es un Evento Blitzkrieg precisamente. Será un evento de merienda cena con churumbelismo. A estas alturas del partido no se puede esperar una juerga tipo "Resacón en Las Vegas", no estamos en la edad. Pero lo importante es seguir en contacto con los amigos con los que has crecido y compartido una parte muy importante de tu vida. Al final estos encuentros se convierten en un ejercicio importante de nostalgia y abuelocebolletismo. Cualquier tiempo pasado no debería ser mejor, pero como olvidar Aquellos Maravillosos Años ...


Soy el segundo de pie empezando por la izquierda


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14 noviembre 2010

Kedadas 1.0

Ayer tuve un encuentro muy agradable con amig@s de mi época de IRC. Es lo que yo denomino Kedadas 1.0, o Kedadas a la vieja usanza, como las que hacíamos en aquellos tiempos ignotos de los canales del IRC-Hispano. Aunque ahora todos, en mayor o menor medida, nos movemos por las redes sociales con bastante soltura e interactuamos con las tropecientas formas de hacerlo que tenemos online, nos gusta juntarnos de vez en cuando frente a una mesa para recordar, cuan abuelos Cebolleta, como eran las cosas por Internet hace no tanto tiempo, compararlo con la situación actual y ver lo mucho que ha avanzado la historia.

Los que vivieron esa época seguro que recuerdan con nostalgia a nuestros queridos bots Chan, Creg, Memo o Nick, las arrobas de los operadores y su complicada jerarquía, el mIRC o el pIRCh y sus modificados, la importancia de ser Owner y la sensación de pertenencia (mí canal), la multitud de comandos y parámetros que se utilizaban, el fulminante Kick+Ban, los IRC Wars y el amplio abanico de todo tipo de canales donde encontrar tu sitio (normales, especializados, por edades, de lechones, de viejunos, de ligoteo, geeks o simplemente frikis), las pocas chicas que había, el misterio de conocer a desconocidos y todo el submundo IRCero en general.


¿Quién no se acuerda de este pantallazo?

También comentamos cosas más genéricas de "la vida online" en esos tiempos, como los modems a 14.400 o a unos increibles 28.800 kbps, el poco tiempo de conexión al día (más de una hora era una barbaridad), la pasta que nos dejábamos en teléfono (y el hecho de que cuando estabas conectado bloqueabas las llamadas a tu casa), las empresas que se dedicaban a darte conexión (Lander, Arrakis y otras muchas), el encanto (y anonimato total) del IRC y las NEWS, el oscuro submundo del FTP y no digamos ya TELNET, los ciclos de vida de los canales, las kedadas en El Simo, la realidad de ser tratados como "bichos raros" por conocer gente en Internet (no te digo ya tener pareja), la emoción y el "enganche" que supuso el comienzo del ADSL, los comienzos del P2P (era Napster), el ICQ, el Netscape Navigator, el buscador Olé y el Altavista, las webs con gifs animados y sonidos y lo que tardabanen cargar, etc, etc ...

Parece que ha pasado mucho tiempo, que siempre hemos tenido conexión 24/7 a 10 Megas y Gigas para dar y tomar, pero hubo unos comienzos que nada tienen que ver con la situación actual. Y eso fue sólamente hace 10 años o 12 años.

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05 mayo 2009

Imagenes para el recuerdo (III)

Mi primera máquina de escribir.

Hace poco estuve en el trastero en casa de mi padre buscando unos libros y me topé con ella por pura casualidad. Allí estaba, tapada con un trapo, vieja pero con todas sus teclas, seguro que funcionaría con un mínimo de mantenimiento. Mi primera máquina de escribir. Una Olivetti (no recuerdo el modelo) con la que comencé en el mundo de las teclas en mi más tierna infancia de la EGB de principios de los 80.


La mía, muy parecida a esta. Imagen: Rincón de un escritor

[Bonus: Abuelo Cebolleta ON]

Como antes no había apenas actividades extra-escolares, salvo jugar al fútbol en el patio cuando salías del colegio, mi madre pensó, con buen criterio, que tenía que hacer algo de provecho en esas horas muertas. Y no se le ocurrió mejor cosa que apuntarme a clases de mecanografía. Ella pensaba (visionaria) que me serviría para el futuro. A mi la sola idea me horripilaba ... "si eso es muy aburrido, y además es de niñas" le decía (mentalidad machistoide vista desde nuestra perspectiva actual, pero lo más normal del mundo hace 30 años). Pero pese a mis quejas me apuntó.

Y la verdad, si que era de niñas en aquella época, no nos engañemos. En la clase eramos dos o tres niños y 15 o 20 niñas, que veían en la taquigrafía y la mecanografía un futuro en el noble oficio del Secretariado. Yo estaba en esa época en que todavía me apetecía más salir con mis amigos a pegarnos pedradas y jugar a las canicas que filtrear con las niñas. Luego, en clase, durante ese curso, me di cuenta que estar con tanta fémina tampoco estaba tan mal :-). Y eso teniendo en cuenta que algunos compañeros y amigos (y yo diría que también algunos padres) pensaran que yo era un Billy Elliot de tomo y lomo. Tampoco me importaba en absoluto. Más bien en mi cabeza pre-adolescente comenzó a hacerse sitio ese gusanillo que te entra un buen día cuando tus compañeras de colegio dejan de ser invisibles y pasan a ser el centro de casi todas las cosas.

A parte de lo anterior, que en sí mismo ya justificaba la asistencia, lo que era la clase me gustó casi desde el principio, no ya por el hecho de aprender a escribir a máquina con 10 dedos (aunque yo uso 9, el pulgar de la mano derecha no lo utilizo, manías de zurdo), sino porque aprendíamos con un muy novedoso sistema para la época consistente en ponernos unos auriculares y una cinta con una voz que te empezaba a decir "Q clack, A clack, Z clack, W clack, Dicoma clack ...". Muy espectacular ver a 25 tecleando a la vez a las órdenes de ... una cinta. Pero pese a lo friki que pudiera ser, la verdad es que funcionaba el método. En pocos meses me solté y en un año escribía a unas muy decentes 325 ppm. Aprobé con buena nota el examen final y el regalo por mi buen hacer fue la susodicha Olivetti. Lo que fardaba entregando los trabajos de la EGB a máquina. Mis amigos alucinados de que escribiera sin mirar las teclas, toda una revolución.

Al año siguiente podía apuntarme al segundo curso, del que ya salías casi con un título de mecanógrafo semi-profesional. Pero por razones que no vienen al caso lo dejé a la mitad. Con mis 400 ppm. era más que suficiente para defenderme en los trabajos y ayudando a los papeles de mi padre. Pero no valoré del todo ese año y medio de aprendizaje hasta que comenzaron los ordenadores. Ahí si que pude poner todo el conocimiento en acción. Y no hay día que no lo agradezca :-)

[Mode Abuelo Cebolleta OFF]

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