Sentido común y autocontrol
Sé que dije por estos lares hace poquitos días que no iba a trazar grandes planes para el comienzo de 2011 y que tampoco iba a marcarme propósitos de ningún tipo, ni efímeros ni largoplacistas. Evidentemente me equivoque. El pasado lunes empecé la que, espero, sea la dieta definitiva, la que me devuelva cosas que me estoy perdiendo, la que me de tranquilidad para afrontar otros retos, la que me aporte seguridad para disfrutar y no sufrir. Necesito imperiosamente este proyecto y no puedo postergarlo más, me juego demasiado. La motivación de este intento no es otra que la salud. Demasiado importante para dejarlo estar más.
¿En que consiste mi plan?, básicamente en el sentido común y en el autocontrol. Después de unos cuantos intentos, tengo un background de malas praxis que sin duda me va a ayudar a saber lo que no hay que hacer. Y es que nuestro cuerpo es una máquina maravillosa y bastante justa. Salvo patologías previas concretas, suele responder a nuestro comportamiento de la misma forma. Si le tratas mal, te trata mal. Si le cuidas, te devuelve bienestar. Esto, que parece una perogrullada, es la clave de todo. Las que entran por las que salen que diría el gran José Mota.
Las pautas serán pocas y sencillas. Todas bien conocidas. Nada de complicados cuadros de alimentos, de pesajes exhaustivos de comidas, de cálculos de kilocalorias milimétricos. Nada de dietas milagro ni de resultados a corto plazo. Adelgazar no es el fin, es el camino. No hay que marcarse metas de x kilos en tanto tiempo. Todo tiene más que ver con los hábitos de alimentación y de vida en general que con otra cosa. Es difícil cambiarlos, pero se puede. Como casi todas las cosas que nos pasan, está todo en la cabeza. Perder peso de manera sana y controlada es un reto fisiológico pero sobre todo psicológico. Por eso es tan difícil hacerlo bien.
Empiezo mi sexto día de dieta y he superado el primer reto, el no abandono en el tercer o cuarto día. Quedan muchos retos por superar, pero siento algo que me dice que esta vez puede ser la buena. Y espero que lo sea, quizás he cogido el último tren que salía de la estación.
Etiquetas: autocontrol, dieta, estado de animo, gordos, sentido común





