21 septiembre 2012

El club de la dieta

En el entrañable, recordado y mítiquísimo programa juvenil La bola de cristal, con el que tanto hemos disfrutado los que ahora tenemos el cuatro en el marcador, aparecía un corte y un lema que siempre he repetido hasta la saciedad: "Solo no puedes, con amigos sí". Podría explicároslo, pero para algo tenemos al sacrosanto Youtube:


Y que tiene que ver esto con el título del post?. Os explico. Desde el pasado lunes estoy otra vez a dieta. La última, en serio y con resultados mensurables, se remonta a principios del año pasado. Duró seis meses y bajé bastantes kilos, sin embargo, en la segunda mitad de 2011 y lo que llevamos de 2012 he atravesado una etapa oscura de desorden alimentario y rutinas negativas, y las cosas han vuelto a niveles muy preocupantes. Por muchas razones, que no enumeraré (algunas obvias y otras no tanto), tengo que tomarme en serio mi cuerpo, que al fin y a la postre, es el chasis que me permite interactuar interaccionar con el mundo y disfrutar de los resultados de los esfuerzos vitales que llevo haciendo últimamente.

Por esta razón, y aprovechando el tirón de "todos a dieta", de principios del mes de septiembre, algunos/as followers y yo mismo hemos fundado en Twitter #elclubdeladieta, para ir comentando cada uno nuestras peleas con la báscula, los menús que ingerimos en esta época ignota y, sobre todo, para darnos ánimos y no cejar en el empeño. Lo importante es empezar, pero aún más importante es continuar. Sin hacer locuras. Todo controlado. Solo no puedes, con amigos, Sí.

Llevo 5 dias con la dieta y de momento lo llevo bastante bien y estoy animado. Sí, hay que pimplarse un sobrecito de batido al día, pero no le hago ascos, se que me va a funcionar, si cambio el chip. En el fondo, como casi todo, el problema es más de coco que de otra cosa. Lo conseguiré. Lo conseguiremos.



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23 noviembre 2011

Costes laborales

Llevo un inicio de semana muy dura en el curro. Más dura de lo habitual, que ya lo es mucho. Si no estuviera todo el día nublado y lloviendo en la capital del reino diría que trabajo de Sol a Sol, y es la puñetera verdad. Estoy haciendo jornadas maratonianas de 11 o 12 horas de curro parando a comer, a un café y poco más, sin contar la hora, si todo va bien en el transporte público, que tardo en llegar al trabajo y la otra horita de vuelta.

Y es que ahora mismo el pico de trabajo es tremendo. Mucho trabajo y trabajo difícil, exigente, que te deja como una piltrafa cuando sales de la oficina. Por eso llevo unos días prácticamente sin aparecer por las redes sociales. Llego tan tarde y tan cansado que el solo hecho de encender el PC me cuesta Dios y ayuda, y me suelo conformar con un par de tweets o publicaciones en el muro desde el móvil, para que el dospuntocerismo sepa que estoy vivo. Y lo peor es que lo que queda de semana (y si me apuráis, de mes y de año) no será mejor.

Últimamente ya ni me quejo de esta situación, que lejos de ser coyuntural es un verdadero pan nuestro de cada día. Muchos me dicen que tengo suerte de tener trabajo, y seguramente será verdad, pero estoy pagando un precio muy alto por mantenerlo, quizás demasiado ...

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