Dos maneras de vivir
Después de unas cuantas pensadas de filosofía barata, he llegado a la terrible conclusión de que, en esencia, hay dos maneras de vivir. El gran Rosendo Mercado y los míticos Leño ya nos lo decían en su letra a principios de los 80, pero la síntesis del asunto es que, en la práctica, no hay muchas maneras de vivir, solamente hay dos, con todos los matices y puntos intermedios que se quieran, pero solo hay dos.
Manera de vivir 1: Riesgo, aventura, libre albedrío, dinamismo vital, ensayo y error, sorpresa, acción, actitud, emprendimiento, carpe diem, ilusión, sueños, peligro, emoción, optimismo antropológico, despilfarro, evolución, incertidumbre, diversión, belleza.
Manera de vivir 2: Conservadurismo, comodidad, "virgencita que me quede como estoy", aptitud, seguridad, tranquilidad vital, calma, pasividad, planificación, ahorro, reacción, miedo al cambio, estancamiento, "pies en la tierra", cotidianidad, pesimismo realista o realismo pesimista, aburrimiento, conformidad, asfixia, desencanto.
No he inventado la pólvora, esto no deja de ser el archiconocido enfoque del Yin y yang taoista aplicado a la actitud ante la vida. Nada nuevo bajo el sol. Llevo años hablando de esto, y el propio título de esta bitácora va de esto. Supongo, dicen, que en el punto medio suele estar la virtud, pero no hace falta que os diga cual es la manera de vivir de la que parto.
PD: Ahora que lo pienso, esta canción del Maestro Sabina ya hablaba de esto también.
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