Momentos
Viendo amanecer con la luz apagada. Café humeante. El perrón a mi lado. Casa en Silencio. Reflexiones vitales. Nuevas etapas. Momentos ...

Etiquetas: #elclubdelbiorritmo, madrugadas, momentos, perrón, reflexiones, westie
Viendo amanecer con la luz apagada. Café humeante. El perrón a mi lado. Casa en Silencio. Reflexiones vitales. Nuevas etapas. Momentos ...

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Un finde más he vuelto a abrir #Elclubdelbiorritmo de madrugada. Nada nuevo bajo este sol castellano que acaba de salir. Hace bastante que no escribo, casi una semana. Lo normal últimamente por estos lares. En otros negociados tuiteo, publico y fotografío a diario. Casi todos los habituales de La Belleza también me seguís en redes. Ya sabéis como funciona el tema. Posteo mucho menos pero sigo siendo bello y desencantado.
Así que mientras doy cuenta de mi habitual desayuno findesemanesco #pequeñosplaceres, os contaré en un par de párrafos cual es el estado actual de las cosas.

Estoy bastante más tranquilo. Y eso me gusta. Lo necesitaba. Paradojicamente las cosas no van mejor que en verano (el peor en años) y comienzo del otoño, pero mi actitud, mi ánimo y la manera de entender y afrontar situaciones ha variado para mejor. Después de la tempestad siempre llega la calma. Dicen. Los problemas siguen ahí, las dinámicas no son las que me gustarían, pero he construido una base de tranquilidad y de calma con la que empezar a trabajar. Y a eso nos vamos a agarrar. No se puede reconstruir el encanto sin antes haber digerido y asimilado el desencanto. Creo que lo peor ha pasado.
En el trabajo vivo un momento de intensidad máxima. Llevo todo el otoño trabajando a saco con unos ritmos altísimos. Afortunadamente me lo están reconociendo. Y estoy muy agradecido por ello. Siempre lo han hecho, pero a veces es más necesario, a todos los niveles, el económico incluido. No andamos nada finos de pasta últimamente y la verdad es que se agradecen unos pecunios adicionales para contener las hemorragias. Centrarme en el curro también ha ayudado ha relativizar temas e historias varias.
Por otro lado estoy demasiado relajado con #elclubdeladieta y eso no puede ser. Las navidades se acercan y será otro momento de máxima tentación #PrayForBedel.
Y aparte de estas zarandajas vitales, poco más de momento. Como asunto lúdico, sigo pensando y dando vueltas al Podcast, que tenía la intención de empezar después de las Jpod, pero que todavía no lo he perpetrado. Estoy dudando mucho en la temática y tengo dos o tres proyectos que me gustan pero que no les acabo de pillar el punto. Me decidiré pronto por uno de ellos y seguramente para navidades o comienzos de 2014 además de leerme, también podreis escucharme :-).
Salud compis.
Etiquetas: #elclubdeladieta, #elclubdelbiorritmo, desayunar, estados de animo, madrugadas, pensamientos, recuperación, reflexiones
Es bien conocido por estos lares que me encanta el café. Es muy importante en mi vida, de hecho. Yo diría que es de las pocas drogas blandas legales que me permito el lujo de consumir habitualmente. El #CoffeeTime no lo perdono. Vale, a veces también me aprieto unos gintons, reconozcámoslo, pero no es algo tan habitual, tan del día a día. Luego hay otras drogas vitales que todos conocéis, más bien tirando a duras, en las que no sabes como entras pero que acabas colgado y te dan en toda la madre, que diría un amigo mexicano. En todas, en mayor o menor medida, la adicción suele ser alta y sus efectos más o menos perniciosos. Todas se disfrutan y se sufren. No suele ser sencillo desengancharse de ninguna de buenas a primeras.

La que hoy nos ocupa será el café, ese líquido elemento fundamental. Pues resulta que ayer compramos una cafetera nueva, la que mi contraria y yo denominamos "cafetera de la Segunda Guerra mundial". El modelo lo conocéis perfectamente, la clásica cafetera italiana de toda la vida de Dios, que tradicionalmente hemos utilizado desde hace años pero que últimamente habíamos abandonado en favor de la práctica y sofisticada Philips Senseo.
¿Y por qué hemos comprado esta cafetera si venimos funcionando relativamente bien con la otra? Pues porque la Cabra siempre tira al monte. Me explico. La Senseo hace un café que está muy correcto. Es fácil y rápida de usar, de limpiar y es más cómoda. No hay ningún reproche a esta cafetera. Pero tiene dos inconvenientes, bajo mi punto de vista. El primero es el tema de las capsulitas. Son más caras que el café molido y, si vives alejado del mundanal ruido, no se pueden comprar en el chino de la esquina. El segundo problema es que la Senseo no deja aroma a café en la casa. No parece tener ninguna importancia, pero cómo he echado de menos ese aroma a café por las mañanas.
Otra razón, más coyuntural quizás, es que nos regalaron un paquete de café molido puertoriqueño de primera calidad y tenía muchas ganas de probarlo. Hoy he recuperado esa sensación de que la casa huela a café en las madrugadas de #elclubdelbiorritmo. Y con unas tostadas con mantequilla y mermelada, soy el tío más feliz del mundo. Por lo menos durante 10 minutos. Tal y como están las cosas, no podemos permitirnos el lujo de hacerle ascos a estos pequeños placeres que te da la vida.
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