24 diciembre 2013

Bella y feliz Nochebuena y Navidad desencantada

Aunque barrunto que no van a ser las mejores navidades de mi vida, quiero, como todos los años desde 2004, felicitaros desde este blog bello y desencantado la Nochebuena y la Navidad. No me extenderé mucho esta vez, no tengo demasiado feeling para un post de buen rollo y exacerbado espíritu navideño. Este año no van los tiros por ahí. Solamente os deseo lo mejor para estos dos días, y que, en la medida en la que cada uno pueda o quiera, que los viváis tranquilos, en familia, con amigos, o, si os apetece o no os queda más remedio, solos, pero siempre con presencia de ánimo y con la esperanza de que, si las cosas no van todo lo bien que deberían, ya vendrán tiempos mejores. Afortunadamente a 2013 le quedan, como quien dice, dos telediarios. Feliz Nochebuena y Feliz Navidad, queridas bellas desencantomaníacas y queridos acólitos.


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05 enero 2013

Recuperar espíritu navideño

Se suele decir que las Navidades "o te encantan o las odias", no suele haber término medio. En mi caso siempre me he movido en esos procelosos términos medios tan rarunos. Me he criado en una familia en la que las navidades siempre han sido unos días importantes, bien es cierto que no desde el punto de vista religioso porque, sin ser ateos confesos, mi núcleo familiar siempre ha sido de espiritualidad distraída. Pero sí se han vivido estos días como una fiesta para compartir momentos con la parentela, con su arbolito de luces, su belén, su espumillón, su turrón, sus uvas y toda la parafernalia al uso. Eso que viene a llamarse "espíritu navideño".


También es un hecho indiscutible que, cuando hay niños en la familia, la navidad es de una manera, y cuando no los hay, suele ser de otra. En nuestro caso dejó de haberlos hace muchos años, y ciertamente hemos ido perdiendo ese espíritu. De hecho, en la práctica reducimos la navidad a la gastronomía. Y como solemos juntarnos siempre los mismos, como casi todos los domingos, pues al final estos días suelen pasar sin pena ni gloria. No llegamos a ser Ebenezer Scrooge, pero casi.

Con los Reyes Magos de Oriente pasa algo parecido, ya no mandamos las cartas y, claro, no llegan regalos. Papá Noel tampoco se suele pasar mucho últimamente.

Pero algo puede estar cambiando. Me apetece recuperar espíritu navideño. No por lo que estaís pensando :-) (la cigüeña no está en camino), es más bien una necesidad de que todo no sea tan predecible, tan gris, tan siempre lo mismo. Las Navidades del año que viene serán diferentes, aunque ya he empezado con algún síntoma de cambio en éstas.

Seguiremos informando en 11 meses y medio.

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05 enero 2011

Queridos reyes magos ...


Un año más os escribo bastante tarde, no he tenido mucho tiempo para hacerlo antes. Se que estáis ya a punto de venir pero espero que os llegue mi carta antes de las 12 de esta noche.

Este año me he portado muy bien, no he hecho más que currar como un cabrob sin faltar un solo día y he cumplido mis deberes domésticos en casa abnegadamente. He sacado al perrón mucho más de lo que me correspondía y he intentado sobreponerme siempre a la asfixia, cada vez que aparecía la muy guarra, con presencia de ánimo y entereza de espíritu. No siempre he ganado la batalla, pero creo que estoy ganando la guerra, o por lo menos empatándola. También he intentado animar a la contraria en los malos momentos y que mis malos momentos no se notasen mucho. Y, lo más importante, quiero a los que me quieren e intento no joder a nadie la vida.

Con estas credenciales no podéis negarme algún detallito. Tampoco pido mucho. Solo poder seguir en esta dinámica, y que me deis fuerza para acometer algunos proyectos algo complicados que estoy barruntando para este año. Espero que me traigáis esos ánimos, que la crisis aprieta. No me dejéis sucumbir al desencanto.

Como siempre, os dejo las pastas y el anís en el balcón, y agua para los camellos, que se que esta noche tenéis mucho trabajo.

Muchas gracias por todo y un fuerte abrazo

Jean Bedel

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05 enero 2010

Queridos Reyes Magos

Yo como siempre a última hora. Perdonadme si os pillo casi montados a los camellos, pero ya sabéis, porque para eso sois magos, que siempre estoy con el tiempo justo para casi todo y además siempre lo dejo para el final.

Los dos últimos años no os escribí, mi ultima carta fue la del 2007, espero que mi temporal pérdida de fe no afecte a los regalos que seguro me traeréis, porque en 2009 he sido muy bueno, todo lo que he ganado lo he dado en casa y he santificado las fiestas sin emborracharme ni drogarme. No he ido a las manifestaciones pro-familia católica porque ya me parecía demasiado, pero vamos, que bien bien me he portado.


Tampoco quiero abusar de vuestra gratitud y generosidad, este año os voy a pedir cosas muy sencillas y necesarias. Me gustaría que me trajerais esta cama para dormir mejor, este móvil para comunicarme mejor y esta guitarra para volver a vivir la emoción de tocarla. En plan Bonus, si podeis acelerar la construcción del nuevo piso o quitarme mi amaxofobia ya sería el acabose.

De todas maneras, si véis que va a ser complicado, me conformo con salud para los míos y para un servidor, con mantener el curro (pese a toda la asfixia que produce) y que sigamos con la Sra. Bedel y el perrón en busca de eso que llamo felicidad efímera. Reyecitos, reyecitos, que me quede como estoy, pero un detallito os podríais marcar, digo yo.

Como siempre, os he dejado la botella de Pedro Ximenez y polvorones en la ventana, para que cojais fuerzas en esta noche que teneis tanta tarea.

Con todo mi afecto

Jean Bedel

PD: Para vuestro archivo real, aquí os dejo también las cartas que os mandé en 2005 y en 2006. Para que veáis que, pese a dos años de escepticismo monárquico, siempre he creído en vosotros.

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20 diciembre 2008

De arbolitos y espíritus navideños

Con tanto trajín y tantos problemillas cotidianos que da la vida, no había tenido tiempo de darme cuenta de que la Navidad había llegado hace días a las glorietas de Madrid, en forma de gigantescos y luminosos árboles verdes. Gracias Sr. Gallardon por sacarme de mi ensimismamiento.


Fotografía tomada desde Autobús de la EMT.

Y hablando de arbolitos, este año tampoco. Desde que nos hemos mudado la Sra. Bedel y un servidor a vivir en pecado, no ponemos arbolito de navidad, ni lucecitas, ni belén, ni guirnaldas en la puerta. Tampoco es que seamos fundamentalistas del club de Mr. Scrooge, pero el espíritu navideño se ha ido perdiendo en nosotros. Somos dinkis de manual, que le vamos a hacer.

Si hubiera o hubiese prole, todavía tendría sentido (siempre he pensado que la navidad está inventada para los niños), pero como no es el caso, preferimos otros referentes menos tradicionales de la navidad, como abrir la cesta de la empresa (habrá post específico sobre esto), estar atentos al sorteo de lotería y mentar con todas nuestras fuerzas a la madre de los programadores de televisión en estas señaladas fechas (con especial atención al del programa de villancicos de Raphael).

Ains, espíritu navideño, que olvidado te tenemos.

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