01 noviembre 2012

Resumen del estado del arte de la casa nueva

Cuando estudiaba el doctorado de mi carrera (con posterior tesis inconclusa, pero es tema de otro post), uno de los aspectos que siempre había que trabajar era "El estado del arte". Por ese rimbombante concepto se entendía recopilar todo lo que se había escrito, o por lo menos lo relevante, sobre el tema a estudiar o investigar. La confección de un buen estado del arte, y evidentemente su conocimiento, era fundamental para acometer el trabajo con garantías de éxito.

Y esta entrada pretende, tomando prestada la idea anterior, resumir el estado del arte desde que nos mudamos a la casa nueva. Apenas he podido postear sobre todo lo que nos ha ido pasando desde la mudanza, que no ha sido poco, pero os voy a poner al día someramente, aprovechando el asueto de Todos Los Santos.

Lo primero es que llevamos ya un mes y un día en la casa nueva (como pasa el tiempo) la contraría, el perrón y un servidor. Y poco a poco nos vamos acostumbrando todos al nuevo espacio. Kaiser ha sido quien ha tenido la fase de aclimatación más larga, pero ya está mucho cómodo. Ha tomado ya posesión de la casa entera y campa a sus anchas por donde le place, como en la casa de alquiler. Hemos tenido la prudencia de poner detrás de la puerta de salida un protector de plástico para que no destroce la susodicha. Ya vamos aprendiendo. También, como es un divo, se cree que es el jefe de la nueva zona de paseo y está con la autoestima perruna por las nubes, lo que ha provocado los primeros altercados con otros perrones que están en su misma dinámica. Hay cosas que nunca cambian.

La verdad es que estamos ilusionados con el nuevo proyecto vital, pero evidentemente no todo es de color de rosa y las cosas de palacio van despacio. La casa está toda por hacer todavía. La prisa por mudarnos el 1 de octubre para no pagar un mes más de alquiler, problemillas de pasta por soltar a tocateja todos los gastos de la operación de compra y una devolución pendiente de la Cooperativa, nos han obligado a entrar, como quien dice, con lo puesto. Una mano de pintura, una limpieza, cuatro muebles contados que nos traemos del otro piso, y adelante con los faroles.

Por ejemplo, la cocina está todavía manga por hombro. Tenemos electrodomésticos nuevos, pero no tenemos muebles aún. Tomamos (la contraria tuvo mucho que decir aquí) la decisión de esperar a la cocina que queríamos, sensiblemente más cara, y no decantarnos por una solución más barata tipo Ikea, de instalación inmediata. No fue una decisión fácil por cierto. Esperar a poner la cocina que queremos supone muchas molestias que ya os podréis suponer. Por decir alguna, tenemos el grifo en el baño, no hay horno, ni vitro, ni muebles para guardar vajilla y menaje variopinto. Nos arreglamos porque hemos enchufado la nevera, tenemos lavadora, lavavajillas, microondas, una plancha eléctrica, una senseo (fundamental el café) y la Thermomix (ese gran invento), pero evidentemente crea un trastorno. La idea es poner la cocina en noviembre, pero ya veremos.

Por otro lado, el Salón también está en cuadro de momento. Nos hemos traído provisionalmente la mesa de la tele, sillas y mesa que teníamos en el piso de alquiler. No hay sofá todavía, ni lámparas, ni cortinas, ni por supuesto tele nueva, sobrevivimos con nuestra histórica Philips de tubo de toda la vida. Ya llegará el salón nuevo. De cuadros u objetos decorativos, #pasamospalabra de momento.

En cuanto a las habitaciones, pues no mucho mejor. Tenemos dos camas de 90 juntas en el dormitorio principal, a falta de comprar el canapé y colchón definitivo. Aquí estuvimos a punto de hacer una compra compulsiva, debido lógicamente a que sin cama no se puede estar, pero al final también decidimos esperar y comprar algo provisional porque no se puede especular con la cama y el canapé. Deben ser buenos. Tenemos ya echado el ojo al definitivo, pero también dependemos del presupuesto.

La habitación-Taller de lámparas Tiffany (como no tenemos prole, podemos permitirnos dedicar una habitación al hobby de la contraria) va poco a poco tomando forma también. la última adquisición, una mesa de trabajo Galant del Ikea. Estuve el pasado domingo por la tarde montándola, aquí el antes y el después.

La otra habitación está dedicada a la logística. En Roman Paladino, es el segundo trastero de la casa. Todo lleno de cajas y bolsas de la mudanza, a la espera de ser colocadas. Imaginaos, ropa, libros, música, menaje, papeles y un montón de cosas más. Evidentemente la puerta permanece, y permanecerá, cerrada a cal y canto hasta que logremos vaciarla.

Por lo que respecta a los dos baños, es lo que mejor está de la casa. El aseo pequeño no lo hemos tocado prácticamente, y el grande teníamos un armario que ha entrado perfectamente en el hueco dejado por un bidé que ya es historia. El espejo si que es provisional, a la espera de un espejo y armario de lavabo chulos que ya los tenemos elegidos.

Luego tenemos el problemita o problemazo de la conexión a Internet de la Casa nueva. El tema ha dado para tanto que prefiero escribiros un post aparte (seguramente será el próximo), porque es para mear y no echar gota. Si me seguís en Twitter o Facebook ya sabreis algo sobre el particular. Si no es el caso, solo os daré una pista, Movistar sucks! #esloputopeor.

Y por lo demás, pues un poco de todo, como en botica. Estamos muy contentos con la caldera del piso y la calefacción con suelo radiante. No hay radiadores, la casa se calienta enseguida y muy bien. También tenemos aire acondicionado en salón y la habitación principal, que sin duda se agradecerá mucho el verano que viene. La casa tiene muy buena calidad en lo que respecta a carpintería, tanto la metálica como los armarios empotrados. Tenemos también una buena plaza de garaje, aunque no tengamos coche (de momento) y tenemos piscina, que tampoco vendrá mal llegados los calores. Por otro lado estamos un poco apartados de la civilización, por lo que superar la amaxofobia va a ser ya casi obligatorio, y hace poco nos han dicho que van a empezar las obras del bloque de al lado, lo que significa perder vistas y muchos ruidos en un corto espacio de tiempo. Las que entran por las que salen.

En resumen, un primer mes muy movido en la casa nueva. Y creo que hasta navidades vamos a seguir así, en este estado de provisionalidad. Pero es nuestra casa. Bueno, la del Banco. Y estamos moderadamente contentos y satisfechos de, en los tiempos que corren de #putacrisis, haber sido capaces de poder sacar, mal que bien, todo esto adelante. Con 10 años de retraso por lo menos, pero por fin vivo en un espacio que podemos denominar, con todas las reservas lógicas de una hipoteca a tropecientos años, mi casa.

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27 septiembre 2012

De mudanzas y muebles del IKEA

Siempre hay que tener en cuenta en una mudanza el factor IKEA. Yo, que tengo unos cuantos muebles de estos señores suecos y varios posts analizando el submundo Ikeril, lo estoy sufriendo en mis carnes con la #mudanzabedel. Lo que sube desarmado a un noveno, no tiene porque bajar armado, #esoesasi. Verbigracia, Librería Billy desarmada, sube bien en el ascensor. La misma librería armada, no baja en el ascensor. Ante esta texitura, o bien te bajas los nueve pisos con el armario a cuestas (no es opción) o bien lo desarmas, con todo lo coñazo que es realizar desarmado y volver a armarlo. En fins, cosas de la vida moderna ...



PD: Ya queda menos para el exit. El sábado dormiremos por primera vez en el nuevo piso.

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27 agosto 2010

Los truquitos del IKEA

Ayer mi contraria y un servidor fuimos a IKEA, ese Emporium de la venta minorista de muebles, complementos de decoración y artefactos para el hogar. Necesitábamos una mesa Vika Amon y un flexo Global para que la contraria recuperara su hobby, las lámparas Tiffany, y con la disponibilidad de la furgoneta de mi progenitor, cerramos la operación.


Ir con niños al IKEA, error de principiante.

No se puede escribir nada nuevo del invento de la familia Kamprad, ya está todo dicho. Unos idolatran y otros odian al gigante sueco, a casi nadie deja indiferente. Yo al principio lo odiaba con todas mis fuerzas. Ahora, como ya somos perros viejos en las visitas al peculiar establecimiento, lo soporto bastante bien, siempre y cuando se sigan los truquitos que a continuación expondré, complementando lo ya escrito en este blog en febrero de 2008, Las verdades del IKEA. Recomiendo su lectura previa.

1. Lo primero, subir a tomar algo. Fundamental. Sin carros ni bultos. Hay que disfrutar del autoservicio del establecimiento con tranquilidad y servirá para repasar las directrices y no caer en errores de principiantes. Probar la tarta de manzana, un clásico.

2. Si vas a comprar muebles, evitar meterte en la exposición, bajo ningún concepto. Subir a la exposición es muerte seguro. Hay que tener claro lo que vas a comprar y no salirse de ahí. Lo miras en Internet, te lo imprimes, y vas directamente al Autoservicio de abajo. Las referencias vienen en la propia WEB y se las pasas al empleado del mostrador del almacén, que gustosamente te apuntará donde está cada cosa. Ir a la exposición significa, patear 5 km a lo tonto, pelearse con la marabunta de gente y realizar compras por impulso de chorradas y gilipolleces, que hacen que se dispare el presupuesto, amén de perder toda la mañana, la tarde o, en el peor de los casos, todo el día.

3. Si vas a pasar la tarde o a comprar chorraditas, no compres muebles. Esto evidentemente va en gustos, pero no conviene mezclar las compras, comprar muebles tiene unas dinámicas y comprar chorradas tiene otras. Todo está pensando para que te lleves las dos cosas, pero hay que ser fuerte de mente. El día de muebles, muebles. El día de chorradas, chorradas.

4. Calcular la cola buena, fundamental. Reconozco que este tema ya es de nota, pero un acertado cálculo de la cola buena para pagar te evitará perder un mínimo de media hora. Vale la pena gastar 5 minutos en evaluar la tipología de gente que está en cada cola y los tipos de bultos que tienen. Este cálculo solo está al alcance de los muy expertos en Ikea y solo se aprende con la experiencia.

5. Si no tienes furgoneta, evaluar que te lo lleven a casa. Ir al IKEA en coche no suele ser buena idea y es un error típico de novato si vas a comprar muebles. Lo que en Internet parece muy pequeñito, ligero y manejable, suele convertirse en algo grande, pesado y de difícil transporte en tu sufrido utilitario. Hay auténticos expertos en tetris ikeril en utilitario de gama media y baja, pero lo ideal es la furgoneta y carrito para subir los bultos a casa. Evidentemente no todo el mundo dispone de esas ventajas, así que merece la pena evaluar que te lo lleven si no dispones de fugoneta + carrito. Aunque salga más caro, tus brazos y los amortiguadores de tu coche lo agradecerán.

6. Dejar pasar un día entre la compra y el montaje. Más que nada por una cuestión de salud mental. Después de todo el estrés de la compra y cansancio del transporte de los bultos, ponerse a montar los muebles a continuación es un ejercicio de masoquismo al alcance de muy pocos. Hay que dejar pasar un día para que todo fluya.

Bueno, ayer tocó compra, hoy toca montaje. A ello vamos.

PD: #yoconfieso que además compramos unas perchas Bumerang en plan compra impulsiva. Aunque intentes seguir las reglas, nunca lo consigues del todo :-).

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27 abril 2010

No puedo vivir sin tí ...

... no hay manera.

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02 septiembre 2009

Catálogo IKEA, me ponga uno

Después de la trilogía Millenium, el catálogo anual del IKEA debe ser, sin ningún género de dudas, la publicación en papel más consultada en la piel de toro. Y es que ya es todo un clásico el librito de marras. Vamos, que no lo tienes y te falta algo. Y cuando lo tienes, comienzas, como es nuestro caso, a pensar que el sofá Karlstad quedaría muy bien en el salón, o el somier Mandal es la mejor opción para sustituir el viejo y cascado pikolin normablock. Otra cosa es que luego lo compremos, pero, de momento, lo comentamos.


Si aún no te ha llegado, aquí lo tienes.

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09 enero 2009

Gripazo y nevada

Ayer por la tarde tuve los primeros síntomas. Y por la noche ya estaba fatal, tiritando en el sofá con la manta, casi 39º y con el primer chute de Frenadol en vena. Hoy no he ido a trabajar, porque pese a que lo estuve sopesando, al final no me he animado, dado la espectacular nevada que está cayendo en los Madriles. No es el mejor día para hacer heroicidades. Así que aquí estoy, como el anuncio del IKEA, de la cama al sofá, del sofá a las teclas y de las teclas a la cama, como alma en pena. Estoy pa' Chopped. Menos mal que llega el fin de semana y podré recuperarme. No puedo permitirme el lujo de faltar más días.


Imagen: Me gusta igual


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06 enero 2009

Soy un mueble de IKEA

Uno de los misterios más oscuros del IKEA ha sido desvelado. Ya sabemos como ponen el nombre a todos sus productos. Simplemente utilizando este complicado software generador de nombres. Yo soy la mesita de noche JENNBJEDDEL. Vía Ricplan. Enhorabuena a los premiados.



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17 septiembre 2008

¿Damien Hirst o pecera?

Vamos con un post de decoración y arte, para variar un poquito. Voy a confesar una realidad incuestionable: En casa seguimos con las paredes y las esquinas del piso de alquiler más desnudas que las concursantes de Gran Hermano en Interviu. Y el caso es que de vez en cuando si que nos acordamos del particular, pero lo vas dejando, lo vas dejando y ni un mísero colgajo que llevarse a la vista, ningún elemento decorativo que se salga del universo tiránico del IKEA.


Imagen: artarchive.com

Si fuera del palo modernito, lo más "in" en arte contemporáneo sería tener un Damien Hirst. Y si tienes varios ya debe ser el acabose. Pero hay dos pequeños problemas, al parecer no están los precios muy asequibles que digamos en estos tiempos de crisis, y luego está el espacio. Meter en tu salón comedor una urna de 2x5 metros llena de formol con un tiburón disecado dentro se antoja pelín incómodo.

Me da a mí que nos tendremos que conformar con las típicas y horrendas láminas de Klimt (me niego, las tiene todo Dios, si por lo menos fueran de Jasper Johns ...) y con una pecera de 40 litros de alegres y coloridos pececillos de 1,5 euros la unidad. Todavía hay clases ...

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03 marzo 2008

La empatía del hombre gordo

El otro día me encontré en el Ikea a un viejo conocido al que no había visto desde hace por lo menos 10 años. Estaba gordísimo, realmente descomunal, de hecho, casi ni le reconocí. Le recordaba como un deportista, una persona en buena forma. Pero lo que ví no tenía nada que ver con lo que recordaba. Me chocó muchísimo y creo que se me notó la cara de sorpresa y de incredulidad.

Cuando nos despedimos, me entro un pequeño bajón cuando me dí cuenta que esa cara de sorpresa e incredulidad que se me quedó, sin duda era muy parecida a otras caras que recuerdo de amigos míos a los que hacía mucho que no veía. Acababa de vivir una experiencia que otros amigos míos vivieron cuando me vieron a mí.

Una experiencia sin duda empática y desasosegante.

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24 febrero 2008

Las verdades del IKEA

Efectivamente, como decíamos en el último post, ayer fuimos al IKEA, ese emporium "made in Sweden" del consumismo lego-muebleril y de complementos para el hogar. No hace falta que comente mucho más sobre este establecimiento, tod@s lo conocéis de sobra, pero si quiero comentar unas cuantas verdades axiomáticas e inescrutables que ayer comprobé una vez más:


Foto: Pisito en Madrid


1. Momentos compulsivos: Ese oscuro proceso compulsivo que te hace comprar esto, esto o esto otro de manera totalmente inesperada y gilipollas, es uno de los grandes misterios de la marca. Ni que decir tiene que es donde realmente estos tipos ganan pasta.

2. La paradoja del almacén de complementos: Es curioso que para no pasar apuros en el almacén de complementos (en las bolsas amarillas cabe lo que cabe y el punto anterior lo confirma) sea casi imprescindible coger un carro, pero a la vez sea materialmente imposible moverse con el carro dentro del almacén, debido a las tropecientas mil personas que van con carros y lo estrecho de los pasillos.

3. La subjetividad de la constante masa: La masa de los productos tiene mucha importancia, y va variando dependiendo del momento en que interactuas con ellos. Un ejemplo práctico. Ayer compramos una cómoda MALM (42,9 kilos), una librería BILLY (68,2 kilos) y un armario para el baño Vattern (42,2 kilos). Cuando ves esos productos en la web ni piensas en que tienen un peso, simplemente decides adquirirlos sin más. Cuando los ves en la exposición, sabes perfectamente que eso hay que moverlo pero tampoco piensas que pese tanto. Cuando estás en el Autoservicio, ves las cajas y las subes en el carro de muebles te das cuenta de la realidad. Pero cuando realmente te cagas en el padre de todos los suecos, es cuando hay que subir esas cajas a la camioneta y posteriormente a tu casa, que está en un noveno. La masa es constante, pero subjetiva.

4. Teoría de colas: Aparte de las obvias (la cola de al lado siempre va más deprisa que la tuya, si te pasas a otra cola, la cola que dejaste va más rápido que la nueva en la que estás, etc), hay un tipo de teoría que ayer comprobamos en nuestras propias carnes: La cola para preguntar en información y que te den el papelito de Autoservicio es un puñetero desastre. Llegas a hablar con el dependiente y hay cola. Bueno, vale, acepto. Pero es una cola desordenada y caótica, con gente pasando, la gente entra y sale de la cola sin control, dejan en la cola a la abuela y cuando vuelven la abuela no está pero ellos reclaman su lugar, el dependiente no se entera y te manda a que veas si la puerta Sblidjam es de 40cm o de 70cm, y cuando vuelves hay que hacer otra cola, etc etc etc. Infierno.

5. El factor niño: Esto más que una teoría es una interrogación retórica. Como hay gente que lleva a niños pequeños al IKEA. No lo puedo entender. Si ya de por sí ir al IKEA estresa, ir al IKEA con niños es simplemente de locos. Una observación de apenas 5 minutos cuando estás hasta los huevos de estar allí y te sientas a descansar en un sillón lo corrobora en todos sus extremos.

6. Los atajos, esos grandes amigos: Evidentemente la selva IKEA tiene sus truquitos, y uno de ellos es el correcto uso de los atajos, esos grandes desconocidos. Te pueden salvar de muchos metros recorridos, con todo lo que eso supone cuando llevas tres horas dando vueltas como un gilipollas.

7. La relatividad del "no volveré más": Nunca hay que creerse del todo la frase "no vuelvo más al puto IKEA", cuando la dices tumbado en el sofá nada más llegar después de transportar más de 160 kilos. Unos meses después se te habrá olvidado lo cansado que llegaste ese día y la Sra. Bedel te convencerá para ir otra vez, porque, hay que reconocerlo, esto de ir al IKEA une mucho a las parejas :-).

En fin, podría seguir pero dejo más verdades pendientes para la próxima visita. Me voy a montar los jodidos muebles.

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21 febrero 2008

Fatídico momento

Se acerca el fatídico momento. Este fin de semana toca atarse bien los machos y prepararse para lo peor. Ya no hay vuelta atrás. No me salva ni Bruce Willis. El sábado por la tarde (no tenemos otro momento libre) la Sra. Bedel y servidor vamos a uno de esos sitios de comercio catártico al que juras no volver jamás después de experiencias traumáticas pasadas, pero al que siempre vuelves. Sí, es el sitio que estais pensando, el de "La balda Svinking, el soporte Spradgen, el tornillo Esblindjan, la tuerca Estradon y la puerta Vledka". Apiadaos de mí y dadme ánimos para superar este trance maquiavélico.



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01 octubre 2007

Catálogo IKEA 2008

Ese maravilloso libro que toda parejita treinteañera, europea, hipotecada y feliz de la vida debe tener a mano en la mesa Leksvic o, bien guardadito en su librería Grevback.



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