06 octubre 2011

Semana en blanco

Se me está haciendo larga la semana, muy larga. Ya estamos a jueves pero parece que ha pasado un siglo desde el último fin de semana. Y es que la jornada partida está pasando mucha factura. Llego tan tarde y tan cansado que no me apetece nada escribir. El blog es otro damnificado más de la maldita jornada partida. Algo de teclas, algo de tele y enseguida al sobre. Comienza el otoño más duro que recuerdo. Si llego a navidades indemne tendré que celebrarlo por todo lo alto ...



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02 octubre 2011

Jornada continua bye bye

Este año la he disfrutado a medias. Casi nada hasta las vacaciones de verano (algún viernes y algún día suelto) pero el mes de septiembre enterita. Y es que para mí trabajar de 8 a 3 es una bendición. Vale que luego hay días que llegas a casa y sigues currando (ya sea de de obra o de pensamiento) pero ya es otra cosa, estás más cómodo. No me explayaré porque ya lo hemos comentado otras veces, pero todo son ventajas y apenas veo inconvenientes en la jornada continua, salvo madrugar más claro, pero eso cada vez es menos problema para mí, los biorritmos se ocupan de despertarme.

El caso es que mañana vuelvo al fatídico horario de 9 a 2 y de 4 a 7, lo que significa en la práctica que me paso todo el día fuera de casa y llego casi a cenar. Viernes incluidos. En los tiempos que corren y con un trabajo de oficina, ese horario lo considero un atraso total, y por supuesto menos productivo que el intensivo. Pero bueno, así son las cosas.

Este año hay una novedad importante, y es que mi compañera de trabajo y yo nos hemos agenciado para la oficina un microondas. No están las economías ni los cuerpos para comer de menú, y sin tener acceso cercano a calentar comida, los tupperwares frios y los bocadillos solo se aguantan un tiempo, así que creo que es una buena inversión.

Hay una cosa mala de comer en la oficina, y es que como en media hora, tres cuartos máximo, y el resto del tiempo, aunque debería ser para relajarme y descansar, casi siempre lo uso para seguir currando. Bien es cierto que eso también me facilita intentar salir a mi hora a las siete, porque sino seguro que saldría mucho más tarde. En fin, es otra dinámica, que no me gusta, pero es la que hay.

Bye bye jornada continua, te echaré de menos ...

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30 septiembre 2010

Se acabó el chollo

Mañana comienza octubre, y vuelvo a la jornada partida. De 9 a 2 y de 4 a 7. Se me acabó el chollo, mierda. la verdad es que me jode mucho. Y más este año, porque corría el rumor por la oficina que iban a poner jornada continua todo el año de 8 a 4, salvo los viernes, que por razones que no vienen al caso, tengo que quedarme sí o sí hasta las 7. Pero el resto de días laborables salir del curro a las 4 y estar a las 5:15 en casa se me antojaba una bendición.


Imagen: El Economista

Pero no, al final nada. Volvemos a la jornada partida, que hoy en día, en curros tipo oficinas, que no sean atención al cliente, es una soberana estupidez. Está totalmente demostrado que la jornada partida es mucho más improductiva, no se concilia con la vida personal y encima supone un mayor coste en gastos fijos para las empresas. Pero por una extraña razón que no acierto a comprender, siguen sin ponerla.

Pues vale, ajo y agua. Mañana llegaré a casa a las 20:30h. Me la envaino.

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08 octubre 2008

No me da tiempo

Sabía yo que cuando comenzara la jornada partida esto iba a ocurrir. Llego a casa tarde, saco al perrón, la cena, un ratito con la señora Bedel en el sofá viendo la tele y a dormir. En días laborables, muy poco tiempo libre para postear y apenas puedo ni siquiera leeros. La solución sería usar las dos horas que tengo libres para comer, pero no me gusta mucho usar el ordenador de la empresa para mi ocio internetero. No pasaría nada, y de hecho a veces lo hago, pero me da cosa. En fin, ya veremos que hago. Hasta que me acostumbre otra vez a la rutina de la jornada partida, el ritmo de posteo se notará. Bueno, así descansáis un poco de mí, que os he dado un veranito ... :-)

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01 octubre 2008

¿Y porqué no?

Primer día de la jornada partida, y efectivamente, como comentaba ayer, un autentico infierno. Encima me he tenido que quedar una hora más para acabar una tema urgentísimo (urgentísimo para mi jefe, claro). En fin ...

Pero no quería enfocar el post por ahí, sino por algo que me ha pasado esta tarde. Como vivo en el extrarradio de la capital del reino, pues no me da tiempo a ir a comer a casa y tengo que comer cerca de mi trabajo. Mi idea esta temporada es volver a la sana (aunque laboriosa) costumbre de llevarme comida frugal de casa, comer en la oficina y luego dar un paseito (la crisis no aconseja comer de restaurante todos los días, sobre todo porque no me dan tickets de comida -lo se, soy un desgraciado-). Pero hasta que me organice, como un bocadillo en algún bar.

Pues resulta que estoy en el bar y de repente entra un zumbao de esos que abundan en la capital del reino (ya he comentado algo de ellos por aquí alguna vez) y se pone a mi lado. Enseguida me pongo alerta, los huelo rápido. El tío se pone a hablar solo en voz alta y a darle la plasta al Camarero. Las voces van en aumento y el Camarero se va al final de la barra con la intención, creo yo, de llamar al encargado o directamente a los municipales. A todo esto el zumbao comienza a gritar lo siguiente:

- No entiendo nada !!
- No entiendo nada !!
- Sois todos unos cabrones !!
- La culpa es vuestra !!
- ¿Porqué pasa esto?
- ¿Porqué pasa esto?
- ¿Porqué?
- ¿Porqué?

Yo a todo esto a punto de irme del local sin pagar. No me gustan nada estas situaciones, pero inexplicablemente, aguanto sin moverme al lado del zumbao, sin mirarle. Pero de repente, lo que me temía, el zumbao se pone en frente de mi y me dice lo siguiente en voz muy alta:

- Eh Tú!, el de la corbata!
- ¿Porqué?
- ¿Porqué?

Todo el local callado mirándome a mí y al zumbao. Me quedo paralizado 5 segundos y, de repente sale esto de mi boca:

- ¿Y porqué no?

Y el zumbao se queda callado otros 5 segundos y se va al otro lado de la barra y comienza a gritar a otros clientes que estaban allí con más miedo que otra cosa:

- ¿Y porqué no? !!
- ¿Y porqué no? !!
- ¿Y porqué no? !!

Dos minutos después llegaron los municipales y evacuaron al interfecto.

Me ha sorprendido mucho mi reacción. Lo normal hubiera sido o bien no contestar o pirarme corriendo, pero esa contestación mía era totalmente irracional y muy impropia de mí. Nunca te acostarás sin saber (de tí) una cosa más.

Surrealismo urbano en estado puro.

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