No repetiré lo ya dicho en este blog (aquí, aquí o aquí) sobre la vestimenta para gente corpulenta, fuerte, robusta, tremenda, obesa o, salvando sinónimos y eufemismos, para la gente gorda. Yo soy del gremio y casi todo está dicho ya. Lo único que quiero constatar es que la desgracia de ir a comprar ropa de talla (muy) especial no es en sí mismo la dificultad para encontrar, no ya algo que te guste, sino algo que te entre, ni siquiera lo cara que resulta, ni los arreglos posteriores, ni la poca variedad de producto o de tiendas especializadas. Lo verdaderamente sufrido de esas compras es que las realizas por obligación, con sentimiento de culpa social y sin la alegría habitual del consumismo al uso. En estas tiendas XXL, solo sonríe el dependiente cuando pasa la tarjeta de crédito por la bacaladera.

Etiquetas: compras, desencantos, gordos, ropa tallas especiales