24 febrero 2013

¿Me atreveré a soñar?


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06 diciembre 2012

Blog en borrador

Este blog, queridas desencantomaníacas y estimados acólitos, está atravesando sus peores momentos desde que comencé a escribir, allá por mayo de 2004 (ya ha llovido). Estoy seguro que los habituales que seguís leyendo (infinitas gracias por ello) me daréis la razón. Negar la evidencia no tendría el menor de los sentidos. Las razones y los porqués de esta crisis de publicación están suficientemente trillados en varias entradas del último año y medio, no voy a volver sobre el particular.

Soy yo el primero que quiere que La Belleza continúe adelante, me sigue gustando escribir y, de alguna forma, he vuelto a recuperar el sentimiento de contaros muchas más cosas sobre mis circunstancias vitales, sobre cómo veo la jugada. Vale, me tenéis todos los días en las redes sociales, pero no es lo mismo. Sigo sintiendo ese cosquilleo que entra cuando llevas muchos días sin actualizar y piensas que te falta algo. Y esa señal es la culpable, por el momento, de que no cierre el invento definitivamente.

Las cosas tienen que cambiar. No me pongo fechas, no me pongo objetivos, pero algo tiene que ocurrir para que vuelva a una publicación más o menos regular. El blog es eso, actualización, contenido fresco (aunque sean chorradas), continuidad. Si pasa un mes sin actualizar o con cuatro o cinco entradas, por muy decentes que sean, técnicamente la bitácora no está cerrada, pero a todos los efectos es cómo si lo estuviera.

Y el caso es que tengo varios posts en borrador, unos cuantos, esperando ser publicados, pero muchos, por desactualización o por falta de remate, no han visto la luz todavía. Comenzaré por ahí, me da pena que duerman el sueño de los justos. Y por lo demás, iré haciendo. Y si no hago, un buen día nos tendremos que despedir del proyecto. Antes ni me lo planteaba. Hoy en día tengo una duda razonable. Los blogs tienen su ciclo vital y La Belleza podría haber cumplido el suyo. O quizás no. El tiempo dirá.

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08 septiembre 2012

Reenganche o silencio

Unas tres semanas sin postear. Dato palmario. Mi última entrada es del 19 de agosto. Estoy casi seguro que este periodo de tiempo sin dar señales de vida es el record de días sin escribir por estos lares. Ni siquiera cuando cerraba por vacaciones estaba tantos días sin publicar. Sigo vivo, sigo coleando, sigo en las redes sociales, sigo conectado, pero llevo 21 días sin escribir en la Belleza. Esta es la realidad.

Tampoco quiero analizar en detalle porque llevo tanto sin escribir. Un cúmulo de circunstancias vitales han podido tener algo que ver pero lo cierto es que la necesidad imperiosa de escribir no la tengo ahora mismo. ¿Será una racha?. Seguramente. ¿Volveré a escribir a un ritmo más o menos constante?. Posiblemente, pero ahora mismo esto es lo que hay.

Afortunadamente la Belleza, como blog personal no profesional que es, lo aguanta todo. Quizás algunos fieles y algunas acólitas que me soportáis estoicamente echéis de menos más actualización. Os agradezco mucho el interés, de verdad. Me habéis preguntado si me pasaba algo o si había perdido la ilusión de escribir. No he perdido la ilusión, sigo teniendo ganas de escribir, sigo queriendo contar cosas, pero no encuentro el momento, o no tengo la necesidad que antes tenía de contarlas en el blog. Hay Twitter, hay Facebook, hay Instagram, hay Whatsapp, hay múltiples posibilidades de comunicación. No es lo mismo, lo se. Ya lo hemos comentado, son vías de comunicación diferentes para contenidos diferentes, pero es evidente que ahora mismo mi tiempo online pasa por las redes sociales y no tanto por el blog. Es así.

Y eso que en estas tres semanas me han pasado muchas cosas. Cosas muy de contar en la Belleza. He estado en Barcelona de fin de semana de kedada, disfrutando de la compañía de amig@s que merecen mucho la pena, sigo metido de lleno en la #mudanzabedel, he vuelto al trabajo en una semana muy dura, tengo alguna experiencia vital que compartir con vosotros, aparte de mis temas de siempre. Todo cuadra para que escriba, pero no escribo.

¿Me reengancharé o seguirá el silencio?. No lo se. Cerrar no voy a cerrar, eso seguro, pero escribiré solo cuando tenga ganas y tiempo de hacerlo, cuando sienta esa necesidad. Escribir para cubrir un expediente en este blog no tiene sentido. Tampoco os lo mereceis, queridos desencantomaníac@s.

Hasta pronto, hasta mañana, hasta dentro de un mes. No lo se. Hasta el próximo post :-).

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13 mayo 2011

¿Hay que replantearse el blog?

No es la primera vez que alguien me comenta, me sugiere, me deja caer o me pregunta directamente si voy a dejar el blog o si tengo pensado hacer algún cambio, a tenor de la menor actividad (ritmo de posteo) y la escasa conversación generada en los últimos meses en la bitácora. El otro día la contraria me preguntaba sobre el particular, y no es la única. Además, leo en otros blogs veteranos como éste reflexiones parecidas.

Mi respuesta, por el momento, es citar la interrogación retórica que glosa el título de este post. ¿Hay necesidad de replantearse el blog? ... No siento ese impulso, la verdad. No lo voy a cerrar aunque es un hecho cierto que cada vez posteo menos. Sí, tengo mucho menos tiempo para escribir, llego muy cansado del curro y me cuesta ponerme. Sí, el poco tiempo que tengo al día para las teclas lo gasto en el dospuntocerismo tuitero o feisbukero, dejando los findes para postear más tranquilamente. Tampoco me afecta demasiado tener poca conversación en los comentarios. Valoro mucho los que me seguís comentando, pero ya lo hemos dicho muchas veces, la conversación se ha trasladado a las redes sociales. Y allí tengo toda la conversación que me falta en el blog. Mucha más de la que nunca tuve en el blog. Mis midiclorianos de egobloguerismo están más que satisfechos.

La ventaja de tener un blog personal no profesional, como es La Belleza, es precisamente ésta, el blog es exclusivamente del autor, está ahí y escribes cuando quieres, de lo que quieres y con el ritmo que cada momento precisa. En épocas pretéritas he llegado a escribir 50 o 60 posts al mes sin mayores problemas, pero ahora tocan vacas flacas, ritmos más pausados, y raro es el mes que supero las 20 o 25 entradas. ¿Pasa algo trágico? ... En absoluto. ¿Estoy preocupado por escribir menos? ... tampoco. El blog sigue estando ahí para cuando lo necesito y hay momentos, como en este mismo post por ejemplo, que por mucho twitter o facebook que tenga, explicar una idea o contar una historia necesita 4 o 5 parrafadas. Y entonces posteo.

En apenas una semana este blog cumplirá 7 años, que no es poca cosa. Y, pese al lógico desgaste del formato, sigo disfrutando de escribir como el primer día, aquel lejano 21 de mayo de 2004. Eso sí, soy 7 años más viejo, y eso también parece que tiene algo que ver en el modo de tomarme esto del bloguerismo. Salen cosas nuevas y le dedicas más tiempo a lo más reciente, es lógico, pero siempre está el vetusto blog al quite para sacarte el mono de escritura. Es algo tan unido a mi circunstancia y mis hábitos digitales que no creo que llegue el día de cerrarlo. De momento seguiremos adelante con el proyecto.

Solo me falta volver a agradeceros, mis queridos acólitos y desencantadas de pro, vuestras lecturas y comentarios, vengan por el canal que vengan. Larga vida a los blogs!.

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23 abril 2008

Hábitos de lectura

No soy lector de mesilla de noche, que le voy a hacer. No va conmigo eso de leer tres o cuatro hojas para cumplir el expediente, ni le cojo el tranquillo a leer en la cama para conciliar el sueño. A mi los libros no me duran dos meses, me duran dos días, y cuando los empiezo no puedo parar. Menos en el curro, leo en todos lados y en todo momento. Casi compulsivamente.


Foto: El Canódromo

Verbigracia el Juego del Ángel que, como comenté por aquí, lo compré el viernes y ya lo he acabado. Teniendo en cuenta que no lo toqué en el fin de semana, me lo he leído en tres días escasos. 667 páginas. Vamos, en la media.

No leo mucho. Ni siquiera lo que me gustaría. Pero cuando pillo un libro, lo devoro. Así son las cosas. Felicidades a los Jorges, los Jordis y los lectores compulsivos.

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