Calorinas, achaques y asfixias varias
Queda poco para las vacaciones, pero las sigo viendo lejos, bastante lejos. Esta semana es la de currele fuerte para cerrar temas variopintos del fin de mes y el trimestre anterior, y había que rezar para que no cayeran marrones de última hora. Desafortunadamente no estoy pudiendo adelantar trabajo para ir holgado con los deadlines y, pese a que rezo a San Pablo y San Mateo (santos patronos de los economistas), me han caído ya unos cuantos marrones de esos que te dan por saco hasta extremos insospechados.
Para terminar de cerrar la ecuación, aparte de la crisis, la prima de riesgo y #suputamadre hoy me he levantado con molestias estomacales y he estado todo el día al ralentí. Sí, hace calor. Muchísimo calor. Un calor insoportable. Y de postre me siguen sin llamar del banco o de la Cooperativa para el tema de la firma de los papeles del piso. Me parece que no voy a catar el aire acondicionado este verano ni de coña #fuck
PD: Mañana es jueves. Un día más, un día menos ...
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