08 agosto 2013

Manejando los tiempos y los momentos

Comentando con mi amiga Lupe su última colaboración titulada ¡O tempora…!, en el blog de QueAprendemosHoy.com (os las recomiendo, son magníficas), divagábamos sobre el tiempo, ese curioso elemento que diría Pau Donés, esa variable tan sencilla o tan complicada de entender.


Ya he hablado antes del tiempo en el blog (no es raro, después de escribir más de 3.600 post, es raro el tema que no haya tocado, aunque alguno queda, y no poco importante), no del tiempo meteorológico, sino de esa metafísica variable vital, la cuarta dimensión. Se ha reflexionado sobre su brevedad, sobre el hecho que pasa volando y hay que aprovecharlo. Pocas dudas ahí, Tempus Fugit and Carpe Diem rulez, un pensamiento clásico sobre el concepto.

También sobre algunos truquitos para combatir el ritmo frenético que la vida moderna nos exige (El elogio de la lentitud) o bien sobre su valor intrínseco conforme van pasando los años, lo amargo de descubrir cuanto tiempo has perdido, y sobre su relatividad, cómo nos enseño Alberto (Julio pasa lentísimo. Agosto rapidísimo. Y ambos meses tienen 31 días. El tiempo es relativo).

Pero la reflexión que quiero hacer hoy va sobre la importancia de manejar bien los tiempos, en todos los órdenes de la vida: laboral, familiar, lúdico, personal o sentimental. Cuando hacemos un buen manejo de los tiempos, todo llega a su hora, en su momento, todo tiene un sentido, todo fluye, todo va mejor. Saber cuando hacer o no hacer algo es fundamental y te da una ventaja clara. No es nada fácil, porque tienes que tener un sexto sentido para acertar el momento o no de lanzarse a hacer cosas, a decir palabras, a vivir situaciones, pero si lo consigues tienes mucho ganado.

También es más difícil, muy complicado, saber esperar tu momento y se corre el riesgo de que se te pase el arroz por haber esperado demasiado o bien que llegues antes de tiempo. La tentación de adelantarse, de no ser paciente, puede ser letal, lo mismo que tardar demasiado y perder el tren. Nadie sabe manejar sus tiempos al 100% de manera satisfactoria, y yo he cometido muchos errores en el pasado con el manejo de los mismos. Errores que estoy pagando a día de hoy en algún tema importante. Pero no fracasa el que falla, fracasa el que no lo vuelve a intentar. Y estamos en ello. Se que si manejo bien los tiempos habrá resultados. Volveré a vivir momentos que quiero vivir, vendrán tiempos mejores. Seguro.

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17 mayo 2010

Tiempo perdido

Ahora que me falta tiempo para todo lo importante, para disfrutar de la vida y de los míos, para tener más a menudo momentos de felicidad transitoria, para vivir experiencias que me estoy perdiendo, me doy cuenta del tiempo que he perdido antaño en dudas, en indecisiones, en sonrisas efímeras, en miedos y en chorradas variopintas. Cuanto menos tiempo tengo, más me acuerdo del que perdí a lo tonto.

Y no hay día que no me arrepienta de ello ...



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25 noviembre 2009

Sin tiempo para nada

Llevo una temporada complicada, en que de lunes a viernes laborable me paso la vida entre el transporte público y la oficina. Salgo tan temprano y llego tan tarde a casa que lo que menos me apetece es darle más a las teclas. Tengo cosas que decir, pero me cuesta mucho levantarme del sofá. Estoy pensando en comprarme un netbook con conexión 3G. Seguro que aprovechaba mucho más mis interminables "in itinere". El blog seguro que lo notaría.


La rutina del Cercanías


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24 octubre 2009

A las tres son las dos

Y me gusta que sea así. Una horita más en el fin de semana no es moco de pavo. Vale, oscurece antes y tal, pero esa horita gratis la valoro mucho. Mañana toca ajustar relojes y disfrutar de un ratito más de sueño. Enhorabuena a los premiados.



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23 octubre 2009

La brevedad del tiempo

Es uno de los axiomas fundamentales de la vida. Conforme vas cumpliendo años te vas dando cuenta de la brevedad del tiempo, de lo rápido que pasa y de su carestía para poder hacer todo lo que quisieras en el momento en que lo quieres hacer. Cuando eres joven el tiempo pasa muy despacio, aunque tu deseo es que pasara deprisa. Y ahora es justo al revés, va a toda hostia y no lo puedes parar. El tiempo nunca nos hace caso.

No me importa cumplir años, pero si me joroba bastante no tener más tiempo libre para poder hacer esas cosas que me gustaría hacer. No solo ocio, sino proyectos de toda índole, que día sí y día también se me pasan por la cabeza y quedan archivados en el baúl de las oportunidades perdidas. Supongo que ese privilegio, el de disfrutar de tiempo libre y hacer lo que quieres hacer, solo lo pueden disfrutar los que tienen el dinero por castigo. El currito medio debe elegir muy bien en que gastar su escaso tiempo de ocio.

Y en eso estoy, decidiendo en que gasto este finde. Pero con una salvedad, descansar y desconectar está incluido en el pack.

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21 octubre 2008

La fatídica media hora

Todos sabemos que por la mañana, antes de salir al trabajo, el tiempo pasa volando. En mi caso no es que vuele, es que va reacción. Esa sensación pasa porque apuro mucho el momento de levantarme de la cama y, como no podía ser de otra manera, voy arrastrando las prisas hasta que salgo. En la ducha me suelo recrear un poco más (me gusta seguir mis rutinas de acicalamiento) pero es salir del baño y todo va a contrareloj. Ni siquiera desayuno en casa. No me da tiempo.

Y, en realidad, solucionaría este estrés solamente levantándome media hora antes. Podría incluso hasta desayunar sentado y ver los titulares de las noticias en la tele. Y cogería todos los buses con tiempo. Y no se me olvidaría nada nunca.

Que no se diga que no lo he intentado, me pongo el despertador y me duermo con el convencimiento que al día siguiente no habrá Gimkana mañanera, pero llega la mañana siguiente y siempre dices lo mismo: "uhm, me quedo un ratito más en la cama, que da tiempo de sobra". Y otra vez apurando, y otra vez vuelta a empezar.

Bonus: No quiero ni pensar como sería esto si tuviera lebreles ...

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05 octubre 2008

Radio hora, minuto a minuto

Me he levantado esta mañana de domingo, como todas las mañanas, con la radio. Siempre tengo la radio puesta cuando me levanto, bajito para no molestar, pero con el volumen suficiente cómo para poder escuchar noticias, debates, charlas y, en menor medida, música. No podría vivir sin la radio, es algo a lo que estoy tan acostumbrado desde pequeño que no concibo despertarme en silencio y disfruto mucho de esos momentos de vagancia controlada en la cama, tapado hasta las orejas en invierno, con las ventanas abiertas en verano, oyendo la radio.


Tengo una como ésta en el pueblo, reliquia total. Y Funciona!.

[Mode Nostalgia ON]

Pero no todo iban a ser buenos recuerdos radiofónicos a la hora de despertarse. Había un programa que mi padre ponía todas las mañanas en la radio que me agobiaba sobremanera. Los que tengáis treinta y algunos, o más, seguro que recordareis el famoso y cargante programa "Radio Hora" de Radio España. Un formato que lo inventó el mismísimo diablo. Cada minuto Enrique Dausá y Rigoberto Ferrer decían lo siguiente: "Radio España da la hora minuto a minuto. Son las ocho y veintidós minutos, una hora menos en las islas Canarias". Daban 35 segundos de titulares de noticias, el tiempo y anuncios y volvía a dar la hora. Todos y cada uno de los minutos. Sin saltarse ni uno. Durante 3 horas. Repitiendo las noticias. Era peor que una tortura china. Yo lo definiría entre Kafkiano y Bizarro. Mi padre, y no le faltaba razón, decía que lo ponía para levantarse de la cama lo antes posible, no porque te diera la hora, sino porque te agobiaba tanto que no te quedaban mas narices que levantarte. Y era cierto.

[Mode Nostalgia OFF]

A pesar de este trauma infantil con la radio, la sigo escuchando cada mañana. Menos mal que nos queda Portugal.

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11 mayo 2008

Detallazo

Después de la experiencia de la última boda a la que asistí, que duró hora y veinticinco interminables minutos, me esperaba lo peor. Pero ayer mi prima y su ya marido nos ofrecieron una celebración de boda sin misa, que apenas duró 30 minutos. Fue todo un detallazo por su parte, se me caían las lágrimas cuando salía de la iglesia.


Foto: infobae.com

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10 enero 2008

De donde no hay

Cuando comenzó a gustarme el mundillo de las bitácoras personales, allá por principios de 2003, hablé un día por chat con un amigo que ya llevaba tiempo metido en estos berenjenales y le pregunté, neófito yo, "¿Que se necesita para poder publicar en un weblog?". Me respondió: "sobre todo, tiempo libre". Y que gran verdad es.

Aunque intentas sacar tiempo de debajo de las piedras, no es nada facil postear cuando te levantas a las 6:45, llegas al curro a las 9:00, paras escasamente 45 m. para comer, sales del curro a las 19:00 o 19:30 h (si la cosa no se complica) y llegas a casa a las 21:00. Preparas la cena, hablas con la parienta, haces un poco de caso al perrón y ves un rato la tele para estar roncando a eso de las 24:00 h.

Así que así estamos. Este mes va a ser complicado así que llegaron las vacas flacas a la belleza. Y si encima me hiciera rico. Pero no, solo produzco para sobrevivir. Que dura es la vida del proletariado.

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19 febrero 2007

La relatividad del tiempo

Ya lo decían Einstein y Pau Donés, el tiempo es relativo. Eso lo sabemos todos. Pero no hay jornada laboral que no lo compruebe empíricamente. No duran lo mismo 30 minutos nada más levantarte para ir a trabajar que los últimos 30 minutos de tu jornada laboral. Los minutos vuelan por la mañana y pasan lentos y cadenciosos por la tarde. Demostrado.



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